El Jefe Sagitario, Según Linda Goodman

Walt Disney

Es posible que tu primera semana de trabajo con un jefe Sagitario te deje un poco confundido, sin saber si reírte o llorar. Es evidente que ese señor es un tonto.

¿O será un genio? No, ninguna de las dos cosas; simplemente es un patán, aunque mirándolo mejor, tiene algo de Don Quijote. Pero eso no podría ser, dado que te insulta con tanta erudición. Claro que también te halaga con tan cálida sinceridad… Mírale, si es tan desgarbado como un potrillo de tres patas, y de pronto aparece tan gracioso como un pura sangre. ¿Qué demonios usa, acaso son espejos deformantes?
Después de la segunda semana decidirás, no muy tranquilo, quedarte un tiempo para ver que pasa. A estas alturas, ya estás convencido de que su madre 1o echó completamente a perder. Te equivocas; él no le dio tiempo. Siempre hizo lo que quiso hacer.) Bueno, pero el problema que se lo aguante otro, no tú. Tú te vas muy pronto. Que se arregle ella con el tipo… su mujer, claro, a quien ya has empezado a compadecer. (Es cierto que de vez en cuando ella misma se compadece un poco, pero la vida que lleva es emocionante.) En cuanto a ti, estás seguro de que tu jefe te aborrece secretamente. (Le pareces estupendo, pero es que es de una sinceridad brutal cuando cometes errores, y dolorosamente franco si se trata de señalar defectos.) Crees que está pensando en ascenderte. (Todavía no, lo que pasa es que ayer estaba un poco demasiado eufórico.) Esta mañana te invitó a almorzar, así que ahora podrás conocerle un poco mejor. (Pero canceló la invitación, porque se había olvidado de que tenía que hablar en una reunión del club.)
Dos meses más tarde, tú y tu psiquiatra llegáis a la conclusión de que ya es hora de hablar seriamente con él. Tú acabas de decidirte: si presta atención a tus quejas por su comportamiento incierto y enigmático, para que puedas saber que suelo estás pisando, con él y con la compañía, seguirás en tu puesto; si no es así, te vas. Y se lo plantearás firmemente. (Que pena, acaba de irse a Londres.) Está bien, puedes esperar. Pondrás todas tus cartas sobre la mesa cuando el regrese, y le dirás exactamente como te sientes. Dale unos días para que vuelva a estar bien al tanto de las cosas; parece un poco cansado. Pero tú no vas a dejarte impresionar por eso; mañana ya estará bastante recuperado como para escuchar razones. (En cambio, tendrás que llamar al aeropuerto, porque se va a Tokio.) Pero, ¡un momento, a ver! ¿Cuando piensa aterrizar en alguna parte el tiempo suficiente para que tú le digas lo que no te gusta de la forma en que te trata?
¿Quieres saber la respuesta, de veras? Nunca. Tu jefe Sagitario engrasa todas las mañanas los rodamientos de sus patines de ruedas y con ellos se desliza despreocupadamente por la ciudad, organizando una gigantesca campaña de promoción tras otra. Puedes estar seguro de que no quiere detenerse durante el tiempo suficiente para que le señales sus errores: él piensa que es muy buen tipo y, en realidad, cuando te dejas de pensarlo, lo es. Muchas veces es tímido y desvalido, y necesita que le comprendan.
Pero, ¡que siga haciendo esas increíbles observaciones a la gente! ¿Y por que después te toca a ti disculparte en nombre de él? Llega un momento en que uno puede quedarse sin excusas. (Telefonea a su mujer, que ella las tiene archivadas por orden alfabético.)
No es justo que él siga sonriendo tan campante mientras ignora completamente lo que tú dices, y se niega a ajustarse a un horario. (Habla con su madre, que le encantaría tocar contigo ese tema; hace años que espera poder encontrar a alguien que la entienda y se compadezca de ella.) Entonces, ¿qué vas a hacer? Simplemente, tienes que hacer algo.
Podrías probar escribiéndole una carta, pero asegúrate de que es lógica, sin falsas emociones ni argumentos unilaterales que le presenten a él como el malo y a ti como el bueno. Si el bueno es él. Plantea bien las cosas y las pensará, y tratará de corregir su actitud, pero a lo que no está dispuesto es a pasarse seis horas hablando de eso. A su juicio, hay aventuras más emocionantes que escuchar una lista de las cosas que hace mal. Además, si de todas maneras no va a cambiar, ¿por que hacerle perder el tiempo? ¿Es que no tiene virtudes, acaso? Bueno, pues las tiene. Empecemos por ahí: aférrate a ellas y olvídate de lo demás. Es lo que hizo su madre, y lo que hace su esposa. Imítalas, que ellas son sabias.
Podrías empezar por hacer una lista de sus aspectos buenos. Lo primero, tendrás que admitir que rara vez se pone gruñón. Solo de vez en cuando, si alguien trata de sofocar el fuego de su entusiasmo, o si ese pesado del contable insiste en recordarle lo que significan las cifras de su informe de gastos del mes pasado. Generalmente, tu jefe Sagitario es un hombre cordial, optimista, alegre. Ese es un punto a su favor. ¿Qué otro? No es muy estricto con los permisos por enfermedad ni con las vacaciones. Otra cosa positiva: es generoso. ¿Cuántos jefes te habrían entendido aquella vez que perdiste todo el sueldo en las carreras y tuviste que pedir un mes de adelanto? Todo lo que te dijo fue que deberías haberle preguntado a él que caballo iba a ganar, en vez de apostar por esos indudables perdedores. Pero te dio el adelanto, y dijo que podías reintegrarlo mas adelante, a razón de algunos dólares por semana. Un punto más a su favor. Cuando impulsivamente rompiste con tu novia y después te arrepentiste profundamente, él te dejo la tarde libre para que pudieras arreglar las cosas. Antes de que salieras, te comentó sin darle importancia que te consideraba el empleado mas creativo de la empresa, con una sinceridad tan obvia que te levantó el ánimo y te dio el valor de correr confiadamente a los brazos de quien tú sabes, de modo que para esa noche, el romance interrumpido se había arreglado. Es decir que es estupendo para levantar la moral. ¿Qué otra cosa?
Confiesa que admiras su alma de cruzado. Cuando cree que algo es justo, lo defiende con fiereza, y a ti te produce una sensación grata y cálida trabajar con un hombre así. Es emocionante estar junto a un defensor de causas perdidas, que se mantiene fiel a si mismo y a su código, sea éste el que fuere. ¿No es reconfortante, acaso? Claro que si. Pues añade esta otra virtud.
Pero, un momento… ¿y esa vez que te hizo sentir como un perfecto estúpido, cuando te equivocaste al leer las cifras en una reunión de ventas, y él fue el primero en reírse? Y después trató de disculparse diciendo: “Este muchacho, Tom, siempre metiendo la pata, pero igualmente le queremos”. No pienses ahora en esas cosas, acuérdate de que estamos buscando sus puntos buenos.
De nada sirve negar que un jefe Sagitario puede tenerte un poco en el aire. Es difícil decidir si es santo o pecador, o un poco de cada cosa. La verdad se acerca, probablemente, mas a esto último. Hace falta un tiempo para acostumbrarse al ejecutivo de Júpiter, que generalmente es cordial y amistoso, pero cuya sinceridad y deseo de tener todo al descubierto (y cuando digo todo, lo digo en serio) pueden escandalizar a las naturalezas muy sensibles. Es un hombre tan democrático que no podrá dejar de gustarte, aunque a veces sus modales directos y su franqueza brutal resultan difíciles de aceptar. El patrón Sagitario es sincero y amistoso; evidentemente, no es de esos hombres que pueden cultivar un agravio ni herir deliberadamente a nadie. Tiene muy pocas inhibiciones, y entre ellas no se cuenta, como es obvio, la que le impida señalarte tus errores. Sus críticas las formula abiertamente y por lo general con una total ausencia de tacto. Ni siquiera los Arqueros delicados piensan jamás en las heridas que causan cuando le van revelando alegremente a uno sus fallos, con mortífera precisión. Es verdad que los halagos y el cálido reconocimiento superan en mucho a los momentos de incomodidad, pero esos episodios dolorosos escuecen como ampollas. Un ejecutivo nacido en diciembre cree sinceramente que todo el mundo quiere oír la verdad; por eso la dice. Cuando se da cuenta de que ha ofendido a alguien, puede ser la personificación del más contrito arrepentimiento: se disculpa y se explica profusamente, con lo que más de una vez empeora las cosas.
Será raro que sepas dónde está en un momento dado. Sagitario puede desplazarse a cualquier parte con rapidez increíble. Descubrirás que es especial para detectar impostores, viajantes que le presenten cifras falsas, clientes con motivos ocultos y empleados con vicios disimulados. Con su vida amorosa no es tan despierto. Si es soltero, puede ser que toda la oficina hable de sus escapadas sentimentales y de sus aventuras románticas.
Probablemente tendrá un montón de amigos de las clases mas variadas: presidentes de banco, políticos de nombre, ociosos, reporteros, ministros, médicos, abogados, fontaneros, carpinteros, anunciantes de radio, damas de sociedad, levantadoras de pesas, jugadores fulleros, coristas, arquitectos, taberneros y profesores universitarios se codean alegremente a la entrada de su apartamento a cualquier hora del día o de la noche. Sagitario mide a todos con su propia vara y, si están a la altura de sus exigencias, los defiende con lealtad.
Cuando da órdenes lo hace con porte regio, pero con tal cordialidad, aparte de la 1ógica implacable de sus métodos, que es difícil ofenderse con él. Aunque le falte tacto y a veces haga el bufón, puede recurrir a su poderosa intuición y al acierto de sus corazonadas para salir casi de cualquier berenjenal en el que se haya metido. (Los problemas románticos pueden ser un poco mas pegajosos, amén de mas difíciles de evitar para él.) Su pensamiento es mucho más profundo de lo que permite suponer naturaleza tan desaprensiva. Un jefe Sagitario puede dar buenos argumentos a cualquier abogado y, normalmente, salir adelante. Si tu ejecutivo es típico de Júpiter, es probable que haya tenido una educación excelente, y aunque no hubiera sido así, nunca podrías decirlo, con todos los conocimientos que ha ido cosechando por la vida su mentalidad inquisitiva. Básicamente tiene buen corazón, pero también es lo bastante ambicioso para llevarse a alguien por delante de vez en cuando. A veces, en situaciones sociales, la memoria le falla, pero rara vez le pasará lo mismo con los hechos. El Arquero es capaz de saberse las cifras comerciales brutas de sus competidores, y de olvidarse del nombre de su propio tenedor de libros, que hace varios años trabaja para él. Aunque camine con paso libre y activo, es posible que alguna vez, con el descuido típico de Sagitario, meta el pie en el cesto de los papeles, o apague el cigarrillo en la bandeja de los lápices. Pero aunque al pasar tropiece con el cable del teléfono, rara vez tendrá tropiezos mentales. Con frecuencia sus ideas son impopulares y pasan muy por encima de la cabeza de otras gentes, pero nueve de cada diez de ellas son buenas.
Hay algunos jefes Sagitario que son tímidos, pero bajo su apariencia de timidez, Júpiter sigue controlando la personalidad. Hasta los Arqueros de la variedad retraída lanzan sus flechas hacia el cielo y sostienen firmemente el arco. A los extrovertidos les encanta hablar y exponer sus teorías favoritas (sazonadas con la mayoría de sus opiniones privadas). También los introvertidos pueden realizar excelentes monólogos, cuando les da por ahí, y generalmente lo que dicen es interesante e instructivo. A tu jefe Sagitario le encantan los animales, las luces brillantes, el pensamiento creativo, comer y beber bien, viajar, la lealtad, el cambio y la libertad. Rechaza la falta de sinceridad, la crueldad y el egoísmo, no soporta que no le cuenten las cosas, aborrece la avaricia, el pesimismo, la posesividad y la hipocresía. Por lo común es muy grato trabajar con el, y consigue hacerse querer; uno va teniendo la sensación de que, si se dejara, Sagitario perdería de alguna manera el rumbo, pese a su egotismo y su independencia. (No es así, pero de todas maneras quédate con el. Es posible que el mañana siga siendo siempre un gran interrogante, pero el presente nunca te resultará aburrido.)
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.

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Publicado en Astrología Según Linda Goodman Signo 09° Sagitario

El Empleado Sagitario, Según Linda Goodman

Boris Becker – Tenista

Encontrará usted muchos empleados que, cuando les diga la cantidad de dinero que pueden ganar trabajando un año con la empresa, además de los incentivos financieros que ésta ofrece después de cinco años de servicios, se mostrarán muy interesados. Su empleado Sagitario, no. A él le fascina mucho más lo que va a pagarle usted ahora… hoy. Mañana ya está bastante lejos, pero el año próximo es impensable, y cinco años son la eternidad. Eso es dinero en el aire y lo que a él le interesa es el auténtico efectivo. Lo que suceda mas adelante queda librado a los Dioses. Sagitario arrojará los dados y confiará en la suerte: lo más probable es que los Dioses le sonrían.

Tener a Sagitario en la oficina es una delicia. Es posible que de vez en cuando se le caiga una pila de carpetas o que derrame el café sobre la correspondencia lista para despachar, pero ¿que importancia tienen esas pequeñas torpezas en alguien tan alegre y bien dispuesto? No es quejoso ni llorón; adopta una actitud positiva, tan entusiasta y optimista como era usted mismo cuando entró en la empresa, ¿recuerda? La diferencia esté en que él seguirá siendo así hasta que se jubile; eso es parte de su naturaleza. Es posible que algo de eso se le pegue a usted, y quien sabe si el Arquero no llegará a iluminar un poco ese oscuro rincón donde perdió usted sus ilusiones, de manera que pueda volver a pulirlas y ponerlas otra vez a prueba.
Sagitario jamás hace las cosas a medias. La única decisión que le cuesta tomar es la del matrimonio, pero en todo lo demás es bastante rápido. Es claro que hay algunos arqueros con ascendente Tauro o Capricornio que se mueven con más cautela, pero no es que sean lentos, ni en el terreno mental ni en el emocional. Normalmente, el Sagitario típico le llevará la delantera, y no tendrá sin duda el menor inconveniente en hacérselo notar: la humildad no es uno de sus atributos más conspicuos. Suele recubrir con un tenue velo de modestia el orgullo de su ego, pero atisbando por debajo de él, verá usted una persona que confía en sí misma y está generalmente muy satisfecha de sí. Alguna que otra vez puede sentirse inseguro, en asuntos del corazón, pero ¿a quién no le sucede?
A veces puede parecer indiferente y descuidado, pero no por eso se deje usted llevar del grave error de subestimar la relampagueante intuición de Júpiter y sus no pocas veces brillantes procesos mentales. Habrá veces en que usted no tenga idea de adónde va, ni de dónde ha estado, y otras en que se preguntara si de veras es tímido o si simplemente está ganando tiempo para esos planes que está cocinando en la olla a presión de su mente. En otros momentos no le quedará ningún margen para la duda; será tan directo que le dejará espantado con su franqueza. Poco habrá de pequeño en sus gestos, sus ideas o sus acciones. Los errores que comete son grandes, enormes, y de apuestas enormemente desiguales obtendrá descomunales ganancias.
La curiosidad de Sagitario puede ponerle a uno los nervios de punta. Jamás se quedará satisfecho con recibir instrucciones, querrá saber cual es el porque de sus órdenes y la razón de sus métodos. Si considera que su 1ógica es razonable, no le escatimará su aprobación sincera, pero de lo contrario, es probable que sea usted quien se acobarde ante su evaluación igualmente franca de los fallos que el Arquero encuentre en sus procedimientos. Eso, antes que usted eche mano de todos sus talentos y se enoje. Lo primero puede ser una precaución muy necesaria cuando se trata con Sagitario, pero enojarse es un lamentable desperdicio de adrenalina, porque son muy pocas las personas capaces de enfurecerse con el Arquero. Es de esos seres a quienes uno quisiera azotar y besar al mismo tiempo, pero como eso es imposible (lo primero está excluido si es su secretaria, y lo segundo si se trata de su encargado de ventas), es preferible que no lo piense mas.
La mayoría de los empleados Sagitario no se ruborizan cuando se reconocen sus méritos; les encanta el aplauso. En cambio, es posible que usted se ruborice por ellos, cuando empiezan a jactarse de sus talentos y capacidades. Uno de los pequeños lunares de Sagitario es su alegre disposición a comprometerse para cualquier cosa -y, literalmente, el cielo es el límite- para después no llegar hasta el final porque el blanco estaba un poco mas lejos de lo que ellos habían calculado. Los de tipo mas recatado y discreto también tenderán, dentro de su estilo, a abarcar un poco mas de lo que pueden apretar, pero de todas maneras los de ambas clases pueden salir del brete con la frecuencia suficiente como para que uno se quede fascinado.
Son gente sobre la cual parece flotar, vigilante, la buena suerte de Júpiter. Reforzados ya de nacimiento por certeras corazonadas y percepciones impecables que les llevan a conclusiones 1ógicas, sus aciertos son mas frecuentes que sus errores. Si a eso le sumamos un poco de la suerte típica del signo, ya verá usted por que es tan frecuente que marchen a la cabeza de la columna. Un amigo mío me señaló últimamente algo que a él le parecía una excepción: una actriz Sagitario que desde hace años está buscando una oportunidad. Aunque actualmente parece que pasó la mala racha, esperó tanto tiempo y tuvo que esforzarse tanto para que la reconocieran, que mi amigo pensó que Júpiter la había abandonado. Pero el hecho de que tardara en llegar al estrellato no tenía nada que ver con el tipo de constante buena suerte que confiere Júpiter. Todo el mundo tiene algunos problemas con el momento en que se le dan las cosas. En cambio, ella consigue que el dueño de la casa le haga arreglar un picaporte cuando en otro apartamento tienen el dormitorio inundado; llega al mercado a tiempo para comprar el último melón, y se encuentra un flamante par de medias en la nevera cuando acababa de rompérsele el único que tenia y no le quedaba un centavo hasta el martes próximo. Su primer trabajo realmente bueno que tuvo, lo consiguió porque el productor la confundió con otra actriz, y después de haberla visto actuar, se alegró de haberse equivocado. Ese es el tipo de cosas que le pasan siempre a Sagitario. Antes de que la situación se ponga demasiado negra, el sol aparece por algún lugar insospechado y los baña de luz, como si quisiera recompensar la pureza e ingenuidad del optimismo de Júpiter.
En ocasiones, la suerte de Sagitario funcionará al revés con algún Arquero que usted tome como empleado. Alguna de sus torpezas echará por tierra la mejor operación comercial que su empresa estaba a punto de cerrar, pero el día antes de despedirle, usted se enterará de que al presidente de la otra compañía, a quien el insultó y trató de embaucador, le han procesado por vender acciones sin respaldo de capital. Probablemente, la desatinada torpeza de Sagitario le salvó a usted de un desastre completo. Y su secretaria Júpiter, que se olvidó de despachar esas cartas tan importantes, apenas si habrá tenido tiempo de secarse las lagrimas por lo mal que usted la trató, cuando se descubra que en una de las cartas iba un cheque por un importe mayor del que podía cubrir esa semana su cuenta bancaria.
Hay Sagitarios que se burlan de su buena suerte y a quienes les gusta dar la impresión de que son perdedores natos. Si emplea usted a uno de ellos, no se deje engañar por su astucia. Tal vez sea uno de esos tipos sospechosos con ascendente Escorpio, que piensan que si hablan del asunto su suerte cambiara, pero sus aciertos en la quiniela son tan frecuentes como los de todos los demás Arqueros. La semana pasada entró en una zapatería a comprarse los zapatos más baratos de la tienda, porque estaba sin un centavo; pues resultó que era el millonésimo cliente y se ganó un par de zapatos nuevos por mes durante cinco años. ¿Que no se lo contó, dice? Es por su ascendente Escorpio, pero su signo solar es Júpiter.
La falta de sinceridad no es una de sus debilidades, ni el tacto tampoco. Es posible que tenga usted que intervenir para solucionar algunas trifulcas en la oficina, o ayudar a hacer las paces cuando, con su brutal franqueza, Sagitario se compadezca de la calvicie del contable y le proponga un remedio… después que usted se pasó años enteros convenciéndolo al pobre de que tenia la cabeza llena de pelo para tenerle contento, ya que es Leo. Y su secretaria no se olvidará jamás de la vez que estaba hablando por teléfono con el cliente mas importante de la empresa, y ese Sagitario que tiene usted entre el personal vino corriendo a decirle, a dos centímetros del micrófono, que se habían roto las cañerías y el aseo de señoras estaba inundado. Todo eso puede ser desconcertante, pero ya superarán ustedes esas pequeñas rarezas de carácter.
El empleado Sagitario puede sorprenderle con algún colérico estallido cuyo blanco puede ser cualquiera, el ascensorista o usted. (El Arquero no tiene prejuicios.) Vehemente y justa, su indignación se enciende por lo común cuando alguien se atreve a dudar de la sinceridad de sus intenciones. Sagitario es la encarnación de la integridad, aun cuando para llegar a la verdad pueda tomar por retorcidos atajos. Y lo es realmente: dudar de él o acusarle de dolo puede ser causa de que dispare enardecidamente sus flechas verbales, que perforarán sus puntos mas sensibles con tanta precisión como si el propio Robin Hood le hubiera enseñado a tirar. Y, en realidad, Robin Hood seria un excelente sobrenombre para él, ya que es probable que simpatice profundamente con la actitud de robar a los ricos para ayudar a los pobres. En cuanto a sus enfados, nunca duran el tiempo suficiente para ser realmente hirientes, de la misma manera que es raro que sus flechas dejen cicatrices; apenas una leve huella.
Si no puede encontrar apartamento, deje usted que su Arquero se traslade a una de esas maletas grandes y espaciosas que usted tiene, y cóbrele alquiler. Preferirá, con mucho, vivir en una maleta antes que tener un techo y cuatro paredes, si eso amenaza con privarle, de algún modo, de su libertad. Cuando aparezca con un maletín cubierto de etiquetas de viaje, le está comunicando sutilmente que se le despertó el espíritu andariego: atienda la insinuación y mándele de viaje, que probablemente lo necesita. Volverá cargado de órdenes de compra y con el corazón aligerado. Es buen vendedor, pero tal vez tenga usted que enseñarle a refrenar sus entusiasmos. Los Sagitario pueden precipitarse a responder a un desafío, olvidándose de la más elemental cautela. Pero, por impulsivo que sea, cuando se decide a ponerse a pensar en serio puede derrotar a los pensadores profesionales con sus ideas, que no por resultar un tanto pasmosas dejan de ser completamente 1ógicas. Para él, el dinero es importante, porque tiene que mantenerse en el estilo al cual le gustaría llegar a acostumbrarse. Sagitario no suele ser mezquino, de manera que, si usted lo es, tratará de hallar un medio más acogedor.
Es posible que su Arquero consiga alguna vez hacerle levantar las manos con desesperación, pero de nada le servirá. Cuando él le vea levantar los brazos en el aire, se limitará a arrojarle una pelota, gritándole: “¡Ahí va!”. ¿Y que puede hacer usted? Atraparla. El ejercicio le hará bien.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.

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El Niño Sagitario, Según Linda Goodman

Prince Sverre Magnus of Norway

En el edificio donde vivo hay una muchacha irlandesa de pelo oscuro, que nació en diciembre; toca la guitarra, y a veces compone canciones. Una vez escribió un verso que me pareció fabuloso, pero el resto de la letra no le salía. Con semejante comienzo, no tenía por que preocuparse: “Me saludaste, agitando tu corazón como un pañuelo…”.

Esta extraña frase resume lo que son todos los Sagitario, desde que nacen hasta que alcanzan los cien años; el calendario no importa. De todas maneras, no crecen jamás. Fíjate bien en tu hijita Sagitario y veras si no agita su corazón como un pañuelo, o como el rabo de un perro grande y amistoso. Y lo mismo, con igual entusiasmo, hacen los varones de este signo, que necesitan desesperadamente ser amados por su sinceridad. Los niños Sagitario son alegres y juguetones payasos en miniatura, que cuando se sienten rechazados ríen con los ojos llenos de lágrimas. Hasta los bebés exhiben su carácter alegre y su deseo de camaradería. El niño Júpiter llorará si le dejas solo, pero lleva la cuna a la sala de estar, donde los adultos ríen y conversan, y se dormirá tranquilamente, arrullado por el murmullo cálido y tranquilizador de las voces humanas. Sus sueños serán tanto más gratos cuanto mas acogedora y familiar sea la atmósfera de amor y felicidad en que crezca. Mas adelante se desprenderá bastante de los vínculos familiares, pero mientras sea pequeño necesitará la seguridad del olor humano, de ver y oír a los humanos, de la misma manera que un cachorrito necesita que le pongas en la cesta uno de tus viejos jerseys para enroscarse cómodamente en ella. Si a un niño de este signo se le niega esta forma de íntimo contacto humano, se retraerá en sí mismo y puede volverse un tanto sarcástico. Además, se buscará un sustituto, como la frazada vieja y sucia de Linus en Charlie Brown. Puede ser un almohadón suave, que pueda abrazar, o un osito de felpa, sin orejas y sin nariz, pero para él representa la seguridad aunque te habría preferido a ti.
Los varones Sagitario ponen de manifiesto su naturaleza confiada y feliz yéndose a pasear al bosque con una caña de pescar de fabricación casera y una lata de lombrices, descalzos, silbando alegremente, dispuestos a charlar con quien encuentren y acompañados por su perro. De pequeño, Sagitario es informal, y jamás deja del todo de serlo. Las niñitas de Júpiter suelen pasar por una época en que les encantan los juegos de varones, y mientras este creciendo estarás continuamente aconsejándole que “se porte como una dama”. Pero los de este signo son chicos que tienen sus propias ideas respecto de que es lo que hace que alguien sea “una damita” o “un caballerito”. Lo primero es la sinceridad. Desnuda, sin ornamentos, brutal. La refinan hasta hacer de ella un arte, y lo mismo esperan de ti, o bien… ¿0 bien que? O bien se negarán a convertirse en dóciles esclavos que obedecen mansamente todos los caprichos de los padres.
Tu autoridad no es coto vedado para la mentalidad curiosa y franca del niño Sagitario. La obedecerá sin resistencia, si se convence de que hay lógica en tus órdenes, que deben pasar primero por el tamiz de su mente inquisitiva y razonable; si no sales con buenas notas de la prueba, te darán de lado. Y ahí te quedarás, agitando amenazante tu autoridad o tu vara, y ahí seguirá él agitando a su vez, desafiante, su sinceridad. Si eres justo y procuras ser tan sincero como él, un niño Sagitario aprenderá a respetar tus normas. Cuando sepas que estás en lo cierto, tendrás que ser firme y darle buenas y sólidas razones. Cuando te equivoques, tendrás que admitir tu error y salvar la situación con una honrada confesión de tu propia estupidez. Admitamos que muchas veces los padres insisten en que se respeten las normas que ellos imponen por su propia conveniencia, más que por el bienestar del niño. Un mocosito Sagitario olfatea esa clase de juego sucio a un kilómetro de distancia, mientras las narices se le estremecen de furia alimentada por una justa indignación. Es mejor que te prepares para explicarle con calma todas tus órdenes e indicaciones, o para cansarte de usar la vara antes de que la obstinación jupiteriana frente al castigo injustificado empiece a dar signos de debilitarse.
“La curiosidad mató al gato”: he aquí una frase que suelen usar con frecuencia quienes tienen niños nacidos en diciembre. La curiosidad de Sagitario es infinita. Empieza el día con una pregunta, y cuando se queda dormido tiene una pregunta en los labios. Cuando son muy pequeños y apenas si están aprendiendo a hablar y a explorar el ancho mundo, preguntarán cosas como: “¿Por qué no debo tocar la estufa?”, “¿por que los caramelos me estropean los dientes?”, “¿es cierto que las zanahorias rizan el pelo?”, “¿cómo es que Santa Claus necesita cartas, si es mágico?”, “¿por qué papá te hizo un guiño cuando hablabais de la segunda luna de miel, y por que dijiste que una luna es de miel?”, “¿por qué hablas como si hubiera dos lunas, cuando Billy dice que no hay mas que una?” (Billy es su hermano mayor, demasiado despabilado para su edad… y Acuario, ¡y si tienes una combinación así en tu casa, ya puedes prepararte!). Durante el almuerzo, durante la siesta, durante la cena, las preguntas zumban como moscardones. “¿Por qué dijisteis que Billy entró al cine de gorra, si yo le vi y no llevaba nada en la cabeza?” “¿Por que te contó mi osito que yo me comí los bizcochos? ¿Por qué conmigo no habla como habla contigo?”
Como verás, la mayoría de las preguntas de los niños Sagitario van dirigidas a pinchar el globo de la hipocresía adulta, o de la presunción, cuando no la mala fe lisa y llana de los mayores. De nada te servirá irritarte y vociferar: “¡Cállate la boca, que si dices una vez mas “porque” te daré una bofetada! No quiero volver a oírte esa palabra”. Volverás a oír, implacablemente, la vocecita del Arquero: “¿Por qué no?”.
Más tarde, cuando los pequeños Sagitarios sean ya mayores, las preguntas serán: “¿Por qué tengo que regresar a una hora determinada, si tú dices que tienes confianza en mi?” (y en estos niños confiarás, o por lo menos deberías hacerlo). “¿Por qué te preocupa lo que piense la gente? ¿Es que la gente te importa mas que yo?” Ahí tienes una pregunta difícil; mejor que vayas practicando la respuesta mientras le cambias los pañales. Un adolescente Sagitario jamás aceptará sin mas tus reglas, si la base de ellas es la convivencia social más que tu preocupación por su bienestar. Claro que tu insistencia en la observancia de ciertas exigencias sociales permite algunas buenas respuestas, firmes y lógicas, que ponen en juego la reputación y su inapreciable valor; pero asegúrate de que las has ensayado bien y de que suenan convincentes.
El antiguo refrán según el cual cuando los hijos son pequeños te pisan los pies, pero cuando son mayores te pisan el corazón, debió de haber sido escrito pensando en Sagitario. Es innegable que son niños desmañados, y a veces sencillamente torpes; ten una buena provisión de tiritas y de tintura de yodo en el botiquín, porque los Arqueros en miniatura tropezarán con tus pies y se te pondrán en el paso de la escoba, la aspiradora y todas las buenas intenciones que tengas. Es posible que tengas magulladuras constantes, en algún dedo del pie y en tu autoestima, pero eso no es nada comparado con las que tendrás en el corazón el día que tu vástago jupiteriano, varón o niña, le ponga firmemente el pie encima. Su necesidad de libertad es tan intensa que excluye también la liberación de las ataduras familiares, y estos niños pueden irse de casa con extraordinaria precocidad, y, a veces, pasar largas temporadas sin telefonear ni escribir. Esto puede causar algunas dolorosas puntadas en la región del esternón, pero la mejor cura para esas dolencias parentales es asegurarse, mientras Sagitario es aun pequeño, de que aprenda a respetarte por tu tolerancia y tu sentido del honor. Si eres prejuicioso y estrecho de miras, es posible que no le veas más que los días de fiesta… si tienes suerte. Pero si evitas medir a sus amigos con otro baremo que no sea el de su auténtico valor, y si le has demostrado que tienes fe en su honradez y en sus sueños, tu hijo volverá a casa a renovar su amor y a pisarte los pies, para regocijo de tu corazón. De otra manera, se quedará por ahí con su frazada o su almohadón o su osito de felpa, representados ahora por amigos que le aceptan tal como es y que tienen fe en él.
Prepárate para cuando el romance asome desde muy temprano en su rizada cabeza. Con las chicas, probablemente no será grave. No se tratará más que de los primeros ensayos de su feminidad. En cuanto a los varones, es posible que necesiten algunas clases especiales sobre el tema de los pájaros y las abejas; mas vale prevenir que curar.
También tendrás que enseñarles a economizar, porque los niños Sagitario son poco ahorradores. Tienen que aprender que cuando han gastado lo que tenían, ya no hay mas, no les ayudes a tapar agujeros. Si se gastan el dinero para el bocadillo en revistas de historietas, pues que se las arreglen durante la semana llevando a la escuela sándwiches de mermelada o de mantequilla de cacahuete. Aunque parezca un poco duro, es necesario. Algún día, las organizaciones crediticias te lo agradecerán.
Tanto a los niños como a las niñas Sagitario les gustará, probablemente, ir a la escuela. Su inteligencia polifacética y su gran curiosidad harán del aprendizaje un juego fascinante, si una rutina demasiado opaca y aburrida, y un exceso de insistencia en normas estrictas y hábitos de estudio demasiado rígidos, no acaban agotando su innata inquietud. Cuanto más progresista sea la educación que se les imparta, mejores alumnos serán los pequeños Arqueros, y con más placer estudiarán. Son inquietos, y si se les obliga a estar continuamente sentados o a refrenar su fantasiosa imaginación no tardarán en perder todo el incentivo, y -triste es decirlo- a veces de manera permanente. Si sus maestros son severos e intolerantes, o si son victimas de sistemas de enseñanza pobres en imaginación, los niños Sagitario tienden a dejar la escuela para comenzar a trabajar.
El sistema de distinciones da buenos resultados con los jóvenes Arqueros. Si se tiene confianza en él, un niño de Júpiter jamás recurrirá a ninguna forma de engaño; en caso contrario, puede llegar a la conclusión de que eso no tiene importancia. Si nadie cree en él, ¿para qué esforzarse?
Su interés por la religión puede ser profundo y muy serio. Son el tipo de niños y niñas que a muy temprana edad deciden ser sacerdotes, monjas, ministros, rabinos o misioneros en algún país extranjero. A medida que crecen ponen en tela de juicio los dogmas y es posible que, en su eterna búsqueda de la verdad, cambien de fe y de afiliación religiosa. El Cuerpo de Paz atrae invariablemente a la juventud de Júpiter: les atrae la idea de correr mundo y la ocasión de poner en práctica su idealismo. Luchar por una causa les permite desarrollar sus fuerzas. Si no tiene un hueso, es posible que un cachorrito destroce el diván o haga tiras las cortinas; un joven Sagitario sin una causa por la que luchar puede atacar una ideología con un fervor y un fanatismo tales que dañe irreparablemente su futuro.
Lleva los ojos confiadamente fijos en las estrellas, y puede ser que sufra unos tropezones por el camino, a fuerza de no advertir las rocas que se interponen en su trayecto. El pequeño Arquero es sincero e independiente; dale lugar suficiente para que practique y se ejercite con su arco. Necesita sentir la hierba bajo los pies desnudos, recibir la lluvia en la cara y asar sus sueños en los brillantes y cálidos rayos del sol hasta que estén perfectamente a punto. Ahí está, agitando como un pañuelo su corazón joven y optimista, para saludarle. Devuélvele el saludo agitando tu alegre confianza en él.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.

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30 de Noviembre, Fiesta de Hecate

Hécate (en griego antiguo Hekáte o Hekáta) fue originalmente una Diosa de las tierras salvajes y los partos, nacionalizada primero en la Grecia micénica o en Tracia, pero originada entre los carios de Anatolia, la región donde se atestiguan la mayoría de sus nombres teofóricos, como Hecateo o Hecatomno, y donde Hécate permaneció como Gran Diosa hasta tiempos históricos, en su inigualable lugar de culto en Lagina. Los cultos populares que la veneraban como diosa madre hicieron que fuese integrada en la mitología griega. En la Alejandría ptolemaica terminaría adquiriendo sus connotaciones de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los Fantasmas», bajo cuyo aspecto triplicado fue transmitida a la cultura post-renacentista. Las inscripciones más antiguas se han encontrado en el Mileto arcaico tardío, cerca de Caria, donde Hécate es una protectora de las entradas.

Aunque nunca fue incluida entre los Dioses olímpicos, la compresión moderna de Hécate procede de la cultura helenística, sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo un gran número de seguidores como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado, Además era acompañada por las Lampades, Ninfas del Inframundo.
Más allá de la Teogonía, las fuentes griegas no ofrecen una historia sobre su parentesco, ni de sus relaciones en el panteón: a veces es considerada una titánide, hija de Perses y Asteria, y una poderosa ayudante y protectora de los humanos. Su presencia continua se explicaba asegurando que, debido a que fue la única titánide que ayudó a Zeus en la Titanomaquia, no fue desterrada a los dominios del Inframundo tras su derrota por los olímpicos, en lo que supone otro indicio de la persistencia de los cultos en los que era adorada.
Hécate tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos (o trivios), donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones. La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios. Este papel tiene relación con el de Hermes, dios de las fronteras.
La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.

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30 de Noviembre, Día de Skadi

En la mitología nórdica, Skaði (o Skade) era la Diosa del invierno y cazadora con arco. Era hija del gigante Þjazi, y cuando éste fue asesinado por los Æsir, Skaði marchó a Asgard en busca de venganza. Temeroso de enfrentar a la Diosa del invierno, Odín le ofreció a Skaði poner los ojos de su padre como estrellas y desposar un dios. La única condición impuesta fue que debía elegir compañero con sólo ver los pies de los candidatos. Ella esperaba elegir a Baldr, pero erró el tino y escogió a Njörðr, un dios del mar. No estaban hechos el uno para el otro y, finalmente, se separaron. Hay quien afirma que se casó con Ull, Dios de los patines de nieve y el tiro con arco. Otros cuentan que tuvo con Odín varios hijos.

De acuerdo a una etimología popular muy difundida, suele aseverarse que el nombre de “Escandinavia” deriva Skaði (algo así como “Tierra de Skaði”), directamente del proto-germánico o de un préstamo saami (sámi o “lapón”). La etimología que se cree más correcta, sin embargo, establece que Skaði y Escandinavia/Escania (“Skandinavien/Skåne”) no derivan uno del otro pero sí provienen de la misma raíz proto-indoeuropea: *ska-, *sak-, o *skad/skid- que significan “cortar, dividir en dos, herir, dañar, lastimar”, y por extensión “dañino, peligroso”.1 Entre las palabras modernas relacionadas encontramos: “sax” (“tijeras” en sueco), “skada”, “schaden” (“herida” en sueco y alemán respectivamente) y “scathe” (“dañar, lastimar” en inglés). Asimismo, la palabra “ski” deriva de la misma raíz. En el caso de Escandinavia, el nombre geográfico deriva de *skáney (“isla/s peligrosa/s”, debido a los bancos de arena en Dinamarca y el sur del Báltico).
Algunos mitólogos creen que en los primeros tiempos de la mitología nórdica, Skaði era venerada como una diosa de la caza, y era rival de las diosas Frigg y Freyja en términos de importancia y popularidad. No obstante, parece que su importancia fue disminuyendo a medida que progresaban las creencias escandinavas, y poco quedó de ella en la tradición popular. Es interesante hacer notar que el nombre de Skaði aparece en los más antiguos lugares de Escandinavia.

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La Mujer Sagitario, Según Linda Goodman

Alyssa Milano – Actriz

No siempre te dirá las cosas que a ti te gusta oír. La mayoría de las veces, hará que se te pongan los pelos de punta porque de ningún modo se muerde la lengua, pero de vez en cuando te dirá algo tan especial y esplendido que te darán ganas de ponerte a cantar.

Tal vez necesites un ejemplo. Escenarios: una cafetería. Tú acabas de reunir el valor necesario para decirle que la amas, pero antes de que hayas podido abrir la boca, te mira con sus enormes e inocentes ojos azules -o castaños, luminosos y directos- y te pregunta con curiosidad: “Dime, ¿cómo te sientes siendo tan bajo? ¿No te pone neurótico ni nada de eso?”. Mientras tú tragas saliva, en un viril intento de rehacerte, ella agrega: “Pero no te preocupes, que ha habido muchos hombres bajos, como Napoleón y Fiorello LaGuardia”. Eso es casi agregar el insulto a la ofensa, pero antes de que hayas tenido tiempo de marcharte, pensando que no ha existido otra mujer que se mereciera más que la dejen plantada, ella susurra con voz dulce: “A mí me enferman los hombres que parecen postes de telégrafo. Tú eres perfecto. Esta noche, cuando veníamos caminando hacia aquí, me fije que tenemos la altura justa para andar juntos”.
Vuelve a sentarte, que te quedarás, y por mucho tiempo. Una muchacha Sagitario, amistosa y franca, acaba de adueñarse de tu corazón con su propio y peculiar encanto. Será siempre un poco demasiado franca, porque ve el mundo exactamente como es, por más que use esas ridículas gafas de cristales rosados. Tendrás que admitir que para ser capaz de eso hace falta talento. Cualquiera no es capaz de aplicar una lógica razonable y clara a todas las situaciones, ni mantener la bendita facultad de creer que las cosas irán mejor o, en todo caso, de aceptarlas tal como son.
Las mujeres Sagitario son la encarnación del optimismo. Te dolerá cuando ella te diga que le gustaría que ganaras algo más de dinero, pero después agregará: “Claro que demasiado dinero vuelve egoísta a la gente. Tal vez sea una suerte que seas pobre”. Admito que es una especie de optimismo forzado, pero ya te acostumbrarás. Una mujer Sagitario jamás te mentirá, aunque a veces desearás que lo haga. Si se te ocurre preguntarle como pasa las noches que no está contigo, te dará un informe perfectamente detallado y sincero de todas las cartas que le escribe a ese apuesto médico que conoció el verano pasado durante las vacaciones, y de las invitaciones telefónicas que rechaza. Hasta es posible que te cuente los problemas de insomnio que sufre cuando se queda despierta, a la noche, pensando si tal vez lo que siente por ti no será amistad en vez de amor. Te darán ganas de decirle a gritos que mienta un poco de vez en cuando. ¿Acaso no sabe que un hombre tiene su orgullo? Pero no grites demasiado, porque podría ofenderse, y ella tampoco es exactamente incombustible. Ya es sabido que Sagitario es capaz de cóleras memorables.
Es probable que viva sola. Las de este signo son muchachas muy independientes, y ambos sexos muestran una extraña indiferencia hacia los lazos familiares. Tal vez se debe a que al viajar tanto no están en casa con la frecuencia suficiente para llegar a conocer bien a la familia. Incluso si sólo van al cine y a casa de sus amigas, siempre están en movimiento. No quisiera asustarte, pero una vez conocí a una mujer Sagitario tan poco sensible a los matices de las relaciones familiares que invitó a un novio rechazado a que la acompañara en la luna de miel con su nuevo marido. El pobre parecía tan solitario, y además decía que él se pagaría sus gastos. ¿Por qué la miras de esa manera? ¿Acaso hizo algo malo?
Hay una cosa que tienes que aprender sin pérdida de tiempo, si quieres que tus relaciones marchen bien. Cuando quieras que ella haga algo, pídeselo, no se lo ordenes. En lo que a Sagitario se refiere, la técnica del hombre de las cavernas funcionaba bien para Tarzan y Jane. A ella le gusta que la protejan, pero no quiere que le den órdenes. Ni siquiera su madre lo consigue, y ¿qué podría hacerte a ti mas privilegiado que a su madre? Es posible que la madre sea Aries, y si una mujer marciana no puede imponerse a ella, no habrá hombre en el mundo capaz de conseguirlo. Sin embargo, su naturaleza es curiosamente retorcida; aunque le disguste que alguien se lo imponga, sobre todo en público, cuando quiera poner a prueba tu firmeza, muéstrate firme. Las mujeres jupiterianas no toleran a los hombres débiles e indecisos. Si se pone de ánimo demasiado vivo, y su punzante lengua llega a ser demasiado sarcástica, o si amenaza con una actitud cualquiera que realmente te exaspera, dale un toquecito del tratamiento de Tarzan, apenas lo necesario para mantenerla a raya. Algo del tipo de “Haces eso y te rompo el cuello”. Es posible que, si se convence de que la cosa va en serio, reaccione con una humildad sorprendente. Una mujer Sagitario no tiene la menor intención de renunciar a su individualidad por un hombre, pero le gusta saber que la consideras una mujer.
Es posible que te confunda, pero eso no es nada comparado con lo que ella misma se confunde. Son muchas las mujeres Sagitario que confunden amistad con amor y amor con amistad. Si tú eres uno de esos hombres chapados a la antigua, que gustan de la timidez y las evasivas en las mujeres, es mejor que te busques otra compañera de juego. Esta señorita es franca y directa con los hombres, y no estará dispuesta a entrar en el tonto juego de “¡Imagínate como me siento!” o “¡Imagínate lo que pienso!”. Lo que ella siente y lo que piensa no difiere lo mas mínimo de lo que hace y lo que dice. Su deslenguada franqueza provoca, naturalmente, malas interpretaciones, su buena cantidad de duras batallas, y ni hablemos de sentimientos heridos, pero no aplasta el espíritu de Sagitario. El orgullo de Júpiter aflora a la superficie para rescatarla en una crisis y le permite superar el dolor de su corazón destrozado como si fuera una broma. Por dentro, es posible que esté llorando, pero pondrá tanto ingenio para responder a las preguntas de los amigos sobre la ruptura que todos terminarán por decidir que para ella eso no había sido más que un flirteo sin consecuencias. Pocos se imaginarán como empapa la almohada noche tras noche, mientras se pregunta que pudo haber sido lo que ella dijo para estropearlo todo. Tal vez fuera esa vez que cuando él llamó cerca de medianoche desde el vestíbulo, le dijo que no subiera hasta su apartamento, porque estaba “hablando con un hombre que tenia muchos problemas”. En realidad, el hombre era su cuñado, pero ella, con la peculiar habilidad de Sagitario para omitir lo más importante del relato, se olvidó de decírselo. Además, ¿por qué tenia que dar explicaciones? (Todos los Sagitario se muestran virtuosamente enfurecidos cuando se pone en tela de juicio su integridad.) O podría haber sido cuando él le pregunto si no tenia inconveniente en que su hermanita pequeña les acompañara al cine y ella le salió diciendo: “Vaya, espero que eso no signifique que cuando nos casemos la tendremos todo el tiempo encima”. Es muy posible que la niña le hubiera gustado mucho, pero el natural temor de Sagitario a verse abrumado por los parientes políticos la llevó a dar esa respuesta tan desconsiderada. Ahora echa tanto de menos a la hermana como al hermano, pero es demasiado tarde para explicar lo que quiso decir, y además, nadie lo entendería.
Para ella, este tipo de callejones sin salida resultan insondables, pese a toda la lógica de sus procesos mentales, y con frecuencia llevan a las jóvenes de Júpiter a un romántico país de nunca jamás, en el que no saben donde puede encenderse inesperadamente el fuego, ni por que, además de que tienen miedo de quemarse cuando se encienda. Por eso Sagitario se muestra demasiado fría y tranquila, incapaz de tomar en serio a nadie, y a si misma menos que a nadie. Al flirtear abiertamente, y sin la menor intención de que la cosa se convierta en algo eterno o duradero, se ganan la reputación de mujeres frías y sin corazón. Un signo de fuego jamás es frío y sin corazón, pero claro está, por ahí andan un montón de hombres que no saben nada de astrología y que lo ignoran. Si semejante estado de cosas es causa finalmente de que se quede soltera, Sagitario no será sin duda alguna una solterona seca y amargada. Seguirá jugueteando y divirtiéndose con la vida; tendrá una docena de intereses que pueden llenar el lugar del hombre, y con cada uno de ellos disfrutará muchísimo.
Claro que a ti no te interesan las solteronas Sagitario; lo que piensas es hacer tu esposa de una muchacha de este signo. (Por lo menos, yo espero que tus intenciones sean honorables, porque esta pobre chica ya tiene bastantes problemas sin que tú te propongas seducirla.) Dejemos de ocuparnos de la promiscuidad, para pensar en el matrimonio. Como los Sagitarios varones, las Arqueras se espantan un poco ante el connubio, de modo que para que se deje ensartar (es decir, para que acepte tu propuesta de matrimonio) tendrás que valerte como cebo de algunas tretas coloridas e ingeniosas. En sus relaciones con los hombres, Sagitario es vivaz y anticonvencional; como se considera tu igual, es posible que, además de ponerse tu suéter, copie tu manera de ser. Si, como a muchas mujeres de su signo, le gustan los deportes y la vida al aire libre, es posible que te cueste un poco distinguirla de los muchachos. No es que sea lo mismo; para empezar, cuando lo usa ella, tu suéter parece otra cosa. No se trata de que las mujeres jupiterianas sean agresivamente masculinas por naturaleza; pueden ser lo mas dulce y femenino que hayas tenido en tus brazos. Simplemente, es que tiene tantos compañeros varones que te acostumbrarás a verla en una multitud, por todas partes, salvo en el baño turco y en el gimnasio. Como es tan absolutamente sincera y franca, muy probablemente le tendrá sin cuidado su reputación y desdeñará las hipocresías que impone la sociedad. Si le preguntas algo al respecto, te contestará sin ambages; es posible que te diga que volver a casa a medianoche no es inicio de promiscuidad más convincente de lo que puede serlo como signo de inocencia el volver a horas más convencionales. Ella sabe que su moral es irreprochable, y es lo único que importa. Naturalmente, se equivoca de medio a medio: lo que piensen los demás es muy importante para la reputación de una mujer. Pero intenta comprender su actitud, y no pienses que es veleidosa porque se ríe de algunos chistes, por lo general sin haberlos entendido ni remotamente (las sutilezas del doble sentido suelen escapársele a Sagitario). De modo que si se queda toda la noche levantada para ver salir el Sol desde lo alto de algún monumento (o de algún silo, si es que vivís en el campo) eso no significa que sea la chica mas loca de la ciudad.
La verdad es que en el fondo de su corazón es confiada como un niño. Ve las cosas de manera tan ingenua que es vulnerable a los lobos, los estafadores e impostores (aunque, cosa rara, esto sólo ocurre en las relaciones amorosas). Olvídate de la astucia con que discute y de lo asombrosamente lógica que puede ser; todo eso no tiene nada que ver con el corazón. No es la mente de Sagitario lo que está en discusión, esa mente inteligente y rápida, capaz de hacer frente por sí sola a cualquier tipo de emergencia; es el corazón lo indefenso, el que con tanta frecuencia tropieza y se llena de magulladuras.
Hay otra cosa: es un poquitin torpe. A veces, cuando una muchacha Sagitario se te acerque por la calle con sus largos pasos de caballo pura sangre, pensarás que es la mujer mas graciosa que hayas visto en tu vida… hasta que tropiece en una irregularidad de la acera, se agarre torpemente al toldo del puesto de frutas para no perder el equilibrio y desparrame dos cajones de naranjas. Es posible que el dueño del puesto diga algunas cosas feas, pero no tardará en encogerse de hombros, decirle que no se preocupe y regalarle un puñadito de uvas. La disposición alegre de Sagitario es capaz de ablandar los más duros corazones. Habrá veces en que esta muchacha te hará pensar en un perrito juguetón y torpe que menea alegremente el rabo mientras camina por encima de tus pies. Pero es que los cachorritos así encuentran siempre gente que les ama y les da de comer. Claro que darle de comer a un perro sale un poco mas barato; las chicas típicas de este signo suelen tener muy buen apetito. Les gusta comer y beber, vestirse bien y, cuando viajan, viajar en primera. Sagitario es dispendioso por naturaleza (salvo que la Luna este en Capricornio o tenga un ascendente Virgo). El dinero por el dinero mismo no les interesa, y en la mayoría de los casos cuesta bastante enseñarles el valor que tiene un dólar. Antes de prestarle tu tarjeta de crédito, fíjate bien cual es su ascendente.
Es posible que esa chica Sagitario con la que te has enredado esté en el mundo del espectáculo, porque a muchas de ellas les fascinan las candilejas. En ese caso, será mejor que te hagas a la idea de que lo primero será su carrera, mientras no se canse. El sordo murmullo de los aplausos y la atracción de los bises sonarán en sus oídos como un sonido más convincente que todas las frases románticas que puedan ocurrírsete. Jamás la obligues a elegir entre agradarte a ti y la emoción de agradar a montones de gente junta, con el esplendor de su personalidad. Después de un tiempo se asqueará de la hipocresía y el relumbrón artificial que la rodean en el mundo del espectáculo. Y volverá corriendo a casita, a hacer un ensayo de vida doméstica con alguien real: tú. Alguien que crea que la sinceridad es hermosa y el engaño feo: de nuevo tú. Dejar su profesión no cortará para siempre sus alas: al nacer se las aseguraron a los talones. Siempre rondará cerca de ella el microbio de los viajes, para producirle un ataque de fiebre errabunda. Cuando puedas, sal de vacaciones con ella, y si no, déjala que se vaya sola en el tiovivo, y confía en ella. A quien ama es a ti, no a los payasos organilleros con quienes le gusta pasar el tiempo.
Es posible que su actitud desaprensiva ante el amor y su reticencia frente al matrimonio te hagan pensar que carece de sentimientos. Eso es totalmente erróneo: una película triste le hará llorar a mares, y si lee poesía le verás los ojos húmedos. Es probable que guarde todas las notas que alguna vez le escribiste, los despojos de las flores que le compraste en aquella ocasión bajo la lluvia, y las entradas del partido de hockey donde te conoció.
En cuanto a sus dotes de ama de casa, ten valor y paciencia. A las chicas Sagitario les aburre hasta la saciedad el castigo de sacudir el polvo y fregar los suelos. Tan pronto como hace una cama, se les deshace. Vaya, y uno que pensaba que la muy maldita duraría unos días, con el trabajo que le costó meter bien las sábanas en los ángulos. Todo eso la enferma de muerte. Sin embargo, es probable que cuando tenga su propio hogar se aguante su disgusto. Si tú tienes la posibilidad de pagarla, preferirá que tengáis una doncella; si no, se ocupará ella, tercamente, de que la casa brille. Su madre no podrá creerlo. ¿Esa criatura descuidada, dando cera a la mesita del café? Imposible. Pero el orgullo y la eterna lógica de Sagitario lo consiguen; para ser fiel a si misma, tu Arquera necesita verse rodeada de belleza y pulcritud, y no tarda en entender que si no limpia ella el linóleo, no hay quien lo haga. Si de niña se vio obligada por las circunstancias a ayudar en muchos menesteres domésticos, es posible que al principio se rebele, pero acabará comprendiendo que es mejor quitar el polvo de los rincones con un mínimo de resentimiento.
¿Y en la cocina, como andamos? Bueno, no es fácil decirlo. Tal vez sea mejor que los fines de semana salgáis a comer fuera. Si durante la semana te prepara comidas decorosas, no esperarás que también los sábados y los domingos marque la tarjeta. Para la mayoría de las mujeres Sagitario (si no tienen ascendente Tauro, Cáncer o Capricornio), la cocina no es exactamente un éxtasis, pero si está empeñada en hacerte superar un bache depresivo, puede prepararte algún postre fantástico. Sus propios estados de ánimo pueden ser un espanto, pero esos episodios son raros, y generalmente tan breves que apenas si llegarás a percibirlos. Cuando está realmente herida, su lengua puede ser amargamente sarcástica, pero se olvida de lo que dijo casi antes de haber acabado de decirlo, y no puede entender por que sigues insistiendo en ello. Sagitario no es mujer para un hombre cavilador y melancólico; un clima sombrío y pesimista puede enfermarla, real y físicamente.
Seguramente, sus hijos la adorarán; será excelente compañera y se divertirá muchísimo jugando con ellos. Una vez superado su primer miedo a la responsabilidad, se las arreglará con los pañales y los baños diarios como la mas pulcra y eficiente de las niñeras. Casi todo lo que hace lo hace bien, con gracia, cuando finalmente se decide a aprenderlo. Lo mismo que los mayores, de pequeños recibirán generosas dosis de su optimismo y de sus comentarios desconsiderados. Si sobreviven a sus verdades desnudas, crecerán en la convicción de que jamás ha habido una hermana mayor tan sensacional como ella, que les contará cuentos divertidos y de final feliz, y cederá súbitamente al impulso de llevarles de picnic a los bosques, en busca de los tres ositos (ella misma cree en cierto modo que tal vez estén por allí escondidos). Los niños estarán bien vestidos, sin que ella haga de eso una cuestión de honor, y serán de espíritu alegre. Si aprenden de ella algunos recursos nada convencionales (digamos, a estampar las cortinas extendiendo la tela cruda en el suelo para después caminar descalzos sobre ella con las plantas de los pies untadas de pintura amarilla), por lo menos no tendrás la casa llena de conformistas. Su sinceridad dejará huella en el carácter de los niños. Si después de haber buscado bien debajo de todos los abetos, no encuentran a los tres ositos, es probable que ella les diga que no se preocupen… que era broma; pero primero los habrá buscado. El niño que escribió al director del Sun de Nueva York para preguntarle si realmente existía Santa Claus tenia que tener como signo a Sagitario, o por lo menos el ascendente. Es probable que ella eduque a sus propios hijos con la respuesta, franca pero realista: “Si, Virginia…”.
Las madres de Júpiter tienen que controlar su tendencia a no dar demasiada importancia a la disciplina, salvo cuando están cansadas o enojadas… que es el peor momento para imponerla.
Cuando invites a tus amigos, tendrás una anfitriona encantadora; nadie lo hace con tanta gracia como una mujer Sagitario, ni siquiera sus hermanas Leo, que no son nada torpes en su desempeño social. Su actitud, alegre y amistosamente abierta, tiene un matiz que hace que la gente, sea el basurero o tu jefe, se sienta auténticamente bienvenida. En la más tensa de las situaciones, Sagitario sabe romper instantáneamente el hielo, aunque también puede conseguir que se enarquen algunas cejas.
Mientras dejes que se sienta dueña de su propia alma, y en modo alguno prisionera, tu optimista compañera Sagitario te dará un triple dividendo: su lealtad, su confianza y su afecto. Los tres son inseparables, porque cuando una Arquera da su amor, da siempre su amistad al mismo tiempo.
Las mujeres de Júpiter son idealistas incurables. Y te diré un secreto que tal vez la tuya no te haya confiado nunca: se enamoró de ti hace muchos años, cuando era pequeñita y pedía a la luna nueva que le enviara a alguien para compartir la sinceridad de su corazón. Hubo montones de veces en que le pareció que te había encontrado, pero se desilusionó. Pero cuando por fin llegaste, te reconoció al instante, porque eras un apacible payaso con algunos sueños propios, que la tomo de la mano y le mostró el camino que conduce a las estrellas.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.

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El Hombre Sagitario, Según Linda Goodman

Brad Pitt – Actor

No lo digo por desalentarte, pero los hombres Sagitario tienen una costumbre extraña: montados en un gran caballo blanco, corren por las calles esgrimiendo una espada y defendiendo causas. Tienen también otra peculiaridad: andan dando tumbos como payasos en el circo, mezclándose indiscriminadamente con los elefantes y con la mujer barbuda y recogiendo alegremente grandes copos de azúcar de algodón.

Recurriendo a ciertas maniobras, es posible capturarle, pero primero tendrás que conseguir que se baje del caballo blanco, que se aleje de los elefantes y… naturalmente, la mujer barbuda tendrá que desaparecer. Las causas y los circos no dejan demasiado tiempo para la vida de familia, ni siquiera para estar afectuosamente cogidos de las manos.
Ya desde ahora tienes una cosa a tu favor: son tantos los Sagitario que andan corriendo y dando tumbos por la vida, que tendrás muchos para elegir. Recuerda el estribillo de Víctor Herbert: “Dadme algunos hombres de corazón intrépido, capaces de pelear en defensa de su fe; empezad por darme diez, de corazón intrépido, y pronto diez mil yo os daré”. Pues así son las cosas. El entusiasmo idealista y la curiosidad de un hombre Sagitario son contagiosos. Claro que a veces esa inocente exuberancia puede desbocarse un poco. Es posible que te lance al aire en un momento de loca e impetuosa euforia… y se olvide de recogerte.
Estará casi siempre rodeado de una multitud; es otro inconveniente. Para acercarte a él tendrás que abrirte camino entre toda esa gente. Pero no te pongas pesimista, porque este hombre es la personificación del optimismo. Lo es hasta tal punto que si sus enemigos le mandaran por correo una gran caja de bosta, no se ofendería. Simplemente pensaría que se olvidaron de incluir el caballo. Es un optimismo que puede ser peligroso, ya que no es más que una forma de “fe ciega”. Y Sagitario la tiene a montones. Claro que la fe ciega es algo estupendo; no es que yo tenga nada en contra, ya que soy también de un signo de fuego. Pero puede llevarle a una confianza demasiado ingenua que le haga caerse por los charcos. Claro que es fácil caer en los charcos cuando uno va corriendo con un arco y una flecha, mirando siempre hacia el cielo en busca de alguna meta tan elevada que nadie ha tenido jamás el valor de apuntarle… o la absoluta falta de sentido común de proponerse alcanzarla.
La confianza es una gran cosa, pero confiar en quien no lo merece puede hacer lenta incluso una carrera de caballos. En el sentido estricto de la palabra, Sagitario no es un soñador; sus sueños están siempre sometidos al escrutinio de la lógica implacable y la curiosidad compulsiva de Júpiter, y si resisten la investigación a que se les somete, entonces es probable que resulten tan prácticos como estrafalarios, aunque el mundo no esté todavía maduro para ellos. Una vez ha llegado a la conclusión de que hay alguna esperanza de realizarlos, Sagitario saca su caja de colores y pinta sus sueños prácticos con la imaginación más vivida y desatada que se pueda imaginar. Pero siempre hay carcamales dispuestos a sofocar las ideas avanzadas y estrangularlas antes de que hayan tenido tiempo de demostrar lo que valen, y como todo el mundo sabe, los carcamales son muy numerosos.
Su imaginación exuberante puede ser causa de tropiezos y de que las cosas le vayan mal. Pero la Señora Fortuna se especializa en rescatarle maravillosamente, justo a tiempo. Sagitario es por lo común hombre de tanta suerte que da asco, y es ilegal. Puede salir de calicata por las colinas, volver con una bolsa de piedras, comprobar que no son oro y, después de llorar un rato, descubrir que son uranio. Si tú levantas ese objeto que brilla junto a la entrada del metro, resultará ser un trozo del diamante Hope que se le cayó a Harry Winston cuando estaba llamando un taxi.
Claro que con una suerte así cualquiera es optimista. Aunque siempre hay algún día en que una piedra es una piedra y el papel de estaño es papel de estaño, el Sagitario típico se recupera rápidamente de golpes tan aplastantes. Algo muy semejante pasa con tu jupiteriano y el amor: tiene suerte. Y cuando no la tiene, se recupera con rapidez. Se muestra parcial en cuestiones de honradez, pero esa es su única parcialidad; por eso tiene tantos amigos y gente que le quiere bien. Dirige su mirada mas allá de la apariencia externa de las personas, en busca de un valor mas autentico e intrínseco. No es que no tenga enemigos; los tiene, pero muchos menos de los que pueden acumular otros signos solares. Es posible que quienes padecen el aguijonazo de su franqueza en el comentario le miren con odio y sientan deseos de estrangularle, pero por lo general acaban comprendiendo que su intención era inofensiva. El pecado del varón Sagitario es la falta de tacto y el atolondramiento, pero no la crueldad deliberada.
Es posible que a estas alturas ya hayas descubierto que su manera de hablar es tan directa como su flecha simbólica. Es capaz de decir cosas horrorosas, y si estas enamorada de el, puede ser que salga de ello sin mayores problemas. Pero tienes todo el derecho del mundo a ofenderte si un Sagitario a quien acabas de conocer se te queda mirando francamente con sus ojos brillantes y despiertos, antes de comentar que eres exactamente el tipo de mujer que un hombre elegiría como querida. Cuando estés a punto de darle con algo en la cabeza, pondrá el gesto más inocente e infantil y te explicará con encantadora ingenuidad que lo que quería decir era que, sabes, en la Edad Media los reyes y los aristócratas hacían matrimonios de conveniencia. Entonces, claro, la esposa solía ser una criatura fea y sin gracia, por más sangre noble que tuviera. En cambio, la querida era hermosa y deslumbrante, el tipo de chica con la que ellos habrían querido casarse enamoradísimos, si hubieran imperado diferentes reglas. A él siempre le interesó ese período, de manera que ha estado leyendo mucho sobre el tema. Es posible que su explicación consiga calmarte, y hasta que te ufanes un poco. Además quedarás impresionada. ¿Cuantos hombres hay que se pasen las horas leyendo libros de historia sin obligación alguna? Quien sabe si no es un genio. ¡Imagínate, si podrías ser la esposa de un intelectual! Te equivocas, podrías ser la querida de un intelectual. Para el momento en que su inteligencia te haya dejado boquiabierta, ya no te darás cuenta de que si hubieras reaccionado bien ante su primera proposición -y no te confundas, que de eso se trataba- él no habría perdido el tiempo con su próxima jugada y tú serias una mujer caída.
Claro que no todas las mujeres aceptarían tan rebuscada explicación para una evidente torpeza, pero no importa. Aunque sus victimas estallen indignadas, cuando la cólera se enfría, vuelven a ser grandes amigas de Sagitario. Que eso te sirva para comprender cuales son los peligros que te acechan con ese chiflado aparentemente inofensivo. Con su sonrisa cándida e ingenua, no recuerda en absoluto a un lobo; mas parece un boy scout. Pero en asuntos de amor no es un boy scout. Mas vale que lo tengas presente cuando te invite a salir de campamento.
El varón Sagitario vive su vida romántica en un nivel superficial, pero lo plantea con sinceridad. (Después de todo, si te quitaras de los oídos esas telarañas sentimentales, recordarías que el dijo “querida”; no dijo “esposa”. Y el no es rey, y no estamos en la Edad Media.) Sagitario busca relaciones frívolas, que a veces lo son en tal medida que se convierten en promiscuas. Hay ocasiones en que las travesuras de un Arquero pueden hacer avergonzar a un Escorpión… y te aseguro que no es nada fácil hacer avergonzar a un Escorpión.
Volvamos a la cuestión de su honradez, que es un tema menos espinoso. Si una amarga experiencia te ha enseñado lo frágiles que pueden ser las promesas de amor eterno de otros hombres, apreciarás su franqueza. Ni te acobardarás siquiera cuando te cuente la cantidad de aventuras que ha tenido y lo que espera de ésta contigo, con toda claridad y lógica. Sagitario no ajustará a sabiendas un lazo legal con una mentira en el corazón o en los labios, pero de alguna manera puede complicarse en un flirteo que termine en una propuesta matrimonial (posiblemente de la muchacha, no de él), y tendrá que darse una gran carrera para escapar del altar. Como es un poco torpe, es posible que tropiece y que ella le alcance antes de que haya ido demasiado lejos. En ese caso, Sagitario lo volverá a pensar todo y decidirá ilógicamente que, si ella le atrajo en algún sentido -ya sea mental o físico, no importa cual-, terminara por atraerle en todos los demás. Entonces accederá, se casara y así habrán quedado sembradas las semillas de un nuevo divorcio de Sagitario. Aparentemente, su capacidad de razonamiento (normalmente confiable) le abandona cuando ha picado el anzuelo romántico.
No es raro que las mujeres interpreten mal la actitud de Sagitario y piensen que la relación es mas seria de lo que en realidad es; eso mismo produce a veces la impresión de que lo que él busca es una relación turbia, cuando en realidad solo quiere conseguir una amistad superficial, no física, o simplemente una chica que sea buena compañera. Parece que en ambos sentidos el Arquero pierde. Pero como tiene suerte, de la mayoría de sus líos sale con bien. No se puede negar que le gusta el flirteo, pero no es únicamente sexo lo que busca; le gusta la variedad y el estímulo mental. Si una mujer se pone pegajosa cuando él no hace más que divertirse, procurará tomárselo todo a broma, aunque decididamente ella no le verá la gracia. (¿Recuerdas que poco éxito tiene el Sagitario típico con los chistes?) A muchos Sagitario les acusan de coquetear con todas las recepcionistas bonitas y las chicas atractivas que ven, y a veces hasta con la ancianita que vende periódicos en la esquina o con la policía femenina. Pues bien, a ningún hombre que esté en sus cabales se le ocurriría seriamente flirtear con una policía femenina -mientras que ella esté de servicio, por lo menos-, de modo que ya ves que esa injustificada sospecha es ofensiva para el Arquero. Más exacto es decir que la mayoría de las veces no trataba más que mostrarse alegremente amistoso.
Si eres una chica despierta, que usa la cabeza para algo más que para meterla debajo del secador -y mas vale que lo seas, porque los hombres de este signo valoran la inteligencia en una mujer-, a esta altura ya lo habrás entendido. No seas celosa, no seas desconfiada. Dale mucha, mucha cuerda si quieres terminar por colgarlo. No le hagas preguntas ni llores ni le acoses ni le amenaces con dejarle. Ahógale con la libertad; imagínate lo grato que puede ser eso para él. Si te tomas la vida con el mismo ánimo con que se la toma él, y a la gente tal como es, reúnes los requisitos básicos para ser la mujer-esposa que él necesita. Mientras seáis básicamente sinceros el uno con el otro, remontar cometas juntos puede ser la gran diversión. ¿A que preocuparse porque alguna vez caerán al suelo? Si están tan hermosas y libres, balanceándose allá en lo alto. No, a este hombre no tienes que darle todo lo que él quiera para conquistarle. Limítate a ser lo que él quiere. Se vivaz y despierta, pero deja que él dirija y domine tus energías. Disfruta con los deportes. Sal de campamento con él, pero haz que te acompañe tu San Bernardo. Muéstrate generosa, afectuosa, entusiasta, y no intentes mantenerle todas las noches encerrado en la despensa, haciendo cremas. Y deja bien en claro que tampoco él puede reclamar la exclusividad sobre ti. Hazle saber que tú eres un espíritu libre, tanto como él. Jamás eches agua fría sobre el entusiasmo con que abraza sus ideas descabelladas, y ocúpate tú de otras cosas mientras él anda por ahí disparando flechas a blancos imposibles. De esa manera, llegará una maravillosa noche en que te diga sinceramente que tú eres más o menos todo lo que él esperaba en una mujer. Una vez haya llegado a ese punto, dile con la misma franqueza que tú tampoco tienes nada que objetarle, pero que es hora de tomar una decisión. Explícale que él te gusta tanto que hasta pensarías en casarte con él, siempre que te prometiera no interferir con tu libertad. Si no es así, realmente ya no tienes más tiempo para seguir saliendo con él. Es una lástima, ya que os entendéis tan bien, pero siempre has tenido curiosidad por saber que tal era eso de tener hijos; la maternidad es una cometa que también te gustaría remontar. Tenlo todo preparado para que un antiguo amor te llame justo en mitad de tu discurso. Arregla un encuentro como sin darle importancia, en presencia de tu Arquero y, cuando cuelgues, sonríele con tu mejor sonrisa y comenta que no hay razón para que no podáis seguir siendo buenos amigos. Después, invítale a que salga con vosotros, para que no tenga que quedarse solo por ahí. Con eso será suficiente. (¡No hay de qué!)
Cuando os hayáis casado, es probable que no tengas problemas con tu familia política. A muchos Sagitario les importan un bledo los vínculos familiares. No aceptan la teoría de que hay que amar a los consanguíneos, a menos que se lo merezcan.
Incluso los que sienten afecto por sus padres y hermanos los mantienen a una distancia saludable. Les visitan y les muestran cálido afecto, pero no admiten que los parientes se entremetan en su vida privada. Ocúpate tú de que los tuyos tampoco interfieran.
Mantén siempre una maleta preparada, que tendrás que hacer muchos viajes. Y tendrás que seguir llevando al San Bernardo cuando vayáis de campamento, no ya como perro guardián sino porque a tu flamante marido le encantan los animales. (Explícale al chucho que ahora ya no es necesario que monte guardia ante la cremallera de la tienda.) Mantente siempre ocupada y déjale salir solo todas las noches que quiera, sin poner nunca en duda su fidelidad amorosa. Cuando se enoja, el Arquero es capaz de echar una puerta abajo o de agujerear de un golpe una pared; no hace más que soltar presión, pero complica las cosas, porque ¿cuántas veces puedes estar llamando a los albañiles? Es mucho más fácil para todo el mundo si empiezas por no acusarle nunca de falta de integridad. Cuando haga algo malo, es casi seguro que te lo contara, y esa situación ya será bastante difícil de afrontar, para que te andes preocupando por cosas imaginarías. Prepárate para enfrentar su franqueza, por si ese mañana llega alguna vez, y prepárate para saber que todavía te ama, en vez de perseguir hoy falsos rumores. Respecto de las emociones humanas, se tan practica como él; te sorprenderás de la fuerza con que puede arraigar el amor en ese ambiente de sinceridad. La verdad tiene el poder de reforzar la permanencia de una relación.
Tendrás que dedicar algunas horas al papel de mujercita de su casa. Como le encantan los deportes, esperará probablemente que veas todos los grandes partidos por televisión junto con él, pero también te llevará a sus múltiples actividades sociales, si eres bonita y divertida y si te gusta la gente. Sagitario no aguanta a las mujeres lánguidas y pegajosas, sin capacidad de contacto social. Se enorgullecerá de cualquier talento que tengas, de manera que esfuérzate por tener alguno. Lee muchísimos libros y prepárate para defender alguna de sus causas, especialmente las causas perdidas.
Es posible que sea un poco derrochón y que de vez en cuando le atraiga algún juego de azar, pero el mismo impulso le hará ser generoso cuando se trata de darte dinero para gastos, Si es un Arquero típico. Probablemente no se opondrá a que quieras trabajar para tener tu propio dinero.
Recibirás más de una crítica directa, y más de una vez, lamentablemente, carecerá de tacto; tendrás que ir acostumbrándote desde ahora. Ignóralas, que ya tendrás bastante con reparar las torpezas que cometa con sus amigos. Se supone que eres tú la que entiende, ¿recuerdas? Es el derecho que le diste, aquella noche que forzaste la situación.
Disfrutará más con los niños cuando sean mayores, pero los bebés y los muy pequeñitos pueden desconcertarle un poco. A los papás Sagitario les encanta, generalmente, salir con su progenie a dar paseos al aire libre. Es posible que se sienta más próximo a los varones y que comparta sus deportes y otras actividades, pero con las niñas será tierno y afectuoso; encontrarán en él más bien un camarada que una imagen paterna. A medida que crezcan se irán acercando más a él. De vez en cuando, su franqueza puede molestarles, cuando necesiten intimidad; los niños son celosos de sus secretos, y las curiosas indagaciones de Sagitario, amén de sus observaciones nada recatadas, pueden llegar a herir sus sentimientos. Las escapadas juveniles serán para el motivo de diversión más que de enojo, pero esa misma tolerancia les marcara un límite; es probable que sea estricto únicamente si le dicen mentiras. Será una de las pocas ocasiones en que le vean disgustado. No le desatiendas por los pequeños; cuando te llame para remontar con él alguna cometa, deja los imperdibles y los polvos de talco, llama a una canguro (que no sea tu madre) y ve con él.
El Arquero piensa con el corazón, no solo con la cabeza, y no siempre será prudente; a veces demostrará un valor temerario. Tropezara, se caerá, volverá a levantarse y a intentarlo de nuevo. Pero tú le perdonas casi cualquier cosa, porque dará a tu corazón la satisfacción de un don muy grande: un amor sincero.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter. 

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