16 de Diciembre, Festival de Sapientia

Festival de Sapientia, la Diosa de la sabiduría en Roma. Tambien llamada Sofia en Grecia, representa la sabiduría. En griego Sophia se traduce en sabiduría. Es una divinidad representada en diversas religiones, a veces como advocaciones de una divinidad, como Atenea, Isis, Ptah.
Sophia (σοφία, griega que significa “sabiduría”) es una idea central en la filosofía helenística y la religión, el platonismo, el gnosticismo, el cristianismo ortodoxo, cristianismo esotérico, y la mística cristiana. Sofiología es un concepto filosófico en relación con la sabiduría, así como un concepto teológico con respecto a la sabiduría del Dios bíblico.
Así mismo, es la Diosa de la sabiduría por los gnósticos, así como por algunos Neopaganos, New Age y Wiccanos. Los cabalistas identifican como un aspecto femenino del Dios cristiano. Representa el Espíritu Santo de la sabiduría de los cristianos. Para el gnosticismo cristiano, Sofía, o Sapientia, es la imagen de la sabiduría a la que aspira el alma durante su viaje de vuelta a su fuente. En el cristianismo ortodoxo y en el cristianismo católico romano, Sofía, o más bien Santa Sofía, es una expresión de la comprensión de la segunda persona de la Santísima Trinidad (como en la dedicación de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla).
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15 de Diciembre, Días de Alción

Alcíone era la esposa de Ceix, hijo de Eósforo y rey de Traquis en Tesalia. Era considerada por unos autores hija de Eolo, el Dios de los vientos, y Enárete o Egiale; y por otros del hijo homónimo de Helén. Ambos eran muy felices y fueron padres de Hípaso e Hilas.

Ceix marchó a Claros (Jonia) para consultar un oráculo, pero naufragó durante la travesía, ahogándose. Sabiendo de la muerte de su esposo por Morfeo, Alcíone se arrojó al mar. Apiadándose de ellos, los Dioses transformaron a la pareja en martines pescadores o alciones. Se cuenta que cuando estos pájaros hacían su nido en la playa las olas amenazaban con destruirlo. Eolo contenía sus vientos y hacía que las olas se calmasen los siete días anteriores al día más corto del año (y varios después), para que pudiesen poner sus huevos. Estos días pasaron a llamarse «días del alción», y en ellos nunca había tormentas, por lo que este pájaro se convertiría en símbolo de la tranquilidad. Durante estos días no debían ocurrir ni disputas, ni problemas, estaban dedicados a la paz absoluta.
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15 de Diciembre, Segundas Consuales

Fiestas en honor de Consus o Conso, en la mitología romana, el dios protector de los cereales y los silos subterráneos (por lo que era considerado un dios ctónico), y como tal era representado por una semilla de trigo.

Su altar estaba situado bajo tierra cerca del Circo Máximo en Roma. El altar se desenterraba sólo durante la Consualia, su fiesta, que se celebraba el 21 de agosto (junto con otra el 15 de diciembre). Las carreras de mulas o caballos eran el principal evento de la fiesta porque ambos animales estaban consagrados a él. Se los coronaba con guirnaldas de flores y se les prohibía trabajar.
El nombre de Consus no tiene una etimología clara. Parece ser de origen etrusco o sabino y estar en realidad relacionado con el de Ops con Consivia (o Consiva), y éste a su vez con ‘consecha’, ‘siembra’ (del latín conserere, ‘sembrar’; véase Ops y Opiconsivia). Según Varro (L. I, 6:20) «la Consualia son así llamadas por Consus» (Consualia dicta a Consus).
Poco después de su propia fiesta se celebraba la de Ops, la Opiconsivia, cada 25 de agosto y 19 de diciembre, siendo ambos periodos los de recolección y siembra de las cosechas, respectivamente.
Consus también se convirtió en un dios relacionado con los congresos secretos, quizás debido a una mal interpretación común de su nombre, que los romanos asociaban con consilium (‘consejo’, ‘sinagoga’, ‘asamblea’: ‘lugar donde se reúne el consejo’). Esta palabra no debe confundirse con consulere (‘consultar’), pues de hecho expresa la idea de ‘sentarse juntos’ (consentes), ‘estar juntos’ (con-sum) o quizá ‘convocados juntos’ (con-calare). La relación de Consus con estos congresos secretos fue recogida por Servio (En., 8:636): «Consus es sin embargo el dios de los consejos» (Consus autem deus est consiliorum).
Como tal, parece que Consus era un miembro del consejo de los Di Consentes («Consejo de los Dioses») formado por seis dioses y seis diosas que se reunían para ayudar a Júpiter a tomar las grandes decisiones. Esta tradición se debe a los etruscos, pero aparece también ampliamente en Grecia.
Consus era llamado con frecuencia Neptunus Equestris, de forma que su relación con el Poseidón griego (Neptuno) difícilmente puede negarse. Poseidón también era asociado con los caballos y las carreras ecuestres, una relación que remite a la Atlántida (fundada por este dios) y sus magníficos hipódromos descritos por Platón en su Critias.
De acuerdo con la tradición, fue en el curso de la Consualia y sus carreras de caballos cuando los romanos secuestraron a las sabinas, con quienes se casaron para fundar su propia nación.
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El Empleado Sagitario, Según Linda Goodman

Boris Becker – Tenista

Encontrará usted muchos empleados que, cuando les diga la cantidad de dinero que pueden ganar trabajando un año con la empresa, además de los incentivos financieros que ésta ofrece después de cinco años de servicios, se mostrarán muy interesados. Su empleado Sagitario, no. A él le fascina mucho más lo que va a pagarle usted ahora… hoy. Mañana ya está bastante lejos, pero el año próximo es impensable, y cinco años son la eternidad. Eso es dinero en el aire y lo que a él le interesa es el auténtico efectivo. Lo que suceda mas adelante queda librado a los Dioses. Sagitario arrojará los dados y confiará en la suerte: lo más probable es que los Dioses le sonrían.

Tener a Sagitario en la oficina es una delicia. Es posible que de vez en cuando se le caiga una pila de carpetas o que derrame el café sobre la correspondencia lista para despachar, pero ¿que importancia tienen esas pequeñas torpezas en alguien tan alegre y bien dispuesto? No es quejoso ni llorón; adopta una actitud positiva, tan entusiasta y optimista como era usted mismo cuando entró en la empresa, ¿recuerda? La diferencia esté en que él seguirá siendo así hasta que se jubile; eso es parte de su naturaleza. Es posible que algo de eso se le pegue a usted, y quien sabe si el Arquero no llegará a iluminar un poco ese oscuro rincón donde perdió usted sus ilusiones, de manera que pueda volver a pulirlas y ponerlas otra vez a prueba.
Sagitario jamás hace las cosas a medias. La única decisión que le cuesta tomar es la del matrimonio, pero en todo lo demás es bastante rápido. Es claro que hay algunos arqueros con ascendente Tauro o Capricornio que se mueven con más cautela, pero no es que sean lentos, ni en el terreno mental ni en el emocional. Normalmente, el Sagitario típico le llevará la delantera, y no tendrá sin duda el menor inconveniente en hacérselo notar: la humildad no es uno de sus atributos más conspicuos. Suele recubrir con un tenue velo de modestia el orgullo de su ego, pero atisbando por debajo de él, verá usted una persona que confía en sí misma y está generalmente muy satisfecha de sí. Alguna que otra vez puede sentirse inseguro, en asuntos del corazón, pero ¿a quién no le sucede?
A veces puede parecer indiferente y descuidado, pero no por eso se deje usted llevar del grave error de subestimar la relampagueante intuición de Júpiter y sus no pocas veces brillantes procesos mentales. Habrá veces en que usted no tenga idea de adónde va, ni de dónde ha estado, y otras en que se preguntara si de veras es tímido o si simplemente está ganando tiempo para esos planes que está cocinando en la olla a presión de su mente. En otros momentos no le quedará ningún margen para la duda; será tan directo que le dejará espantado con su franqueza. Poco habrá de pequeño en sus gestos, sus ideas o sus acciones. Los errores que comete son grandes, enormes, y de apuestas enormemente desiguales obtendrá descomunales ganancias.
La curiosidad de Sagitario puede ponerle a uno los nervios de punta. Jamás se quedará satisfecho con recibir instrucciones, querrá saber cual es el porque de sus órdenes y la razón de sus métodos. Si considera que su 1ógica es razonable, no le escatimará su aprobación sincera, pero de lo contrario, es probable que sea usted quien se acobarde ante su evaluación igualmente franca de los fallos que el Arquero encuentre en sus procedimientos. Eso, antes que usted eche mano de todos sus talentos y se enoje. Lo primero puede ser una precaución muy necesaria cuando se trata con Sagitario, pero enojarse es un lamentable desperdicio de adrenalina, porque son muy pocas las personas capaces de enfurecerse con el Arquero. Es de esos seres a quienes uno quisiera azotar y besar al mismo tiempo, pero como eso es imposible (lo primero está excluido si es su secretaria, y lo segundo si se trata de su encargado de ventas), es preferible que no lo piense mas.
La mayoría de los empleados Sagitario no se ruborizan cuando se reconocen sus méritos; les encanta el aplauso. En cambio, es posible que usted se ruborice por ellos, cuando empiezan a jactarse de sus talentos y capacidades. Uno de los pequeños lunares de Sagitario es su alegre disposición a comprometerse para cualquier cosa -y, literalmente, el cielo es el límite- para después no llegar hasta el final porque el blanco estaba un poco mas lejos de lo que ellos habían calculado. Los de tipo mas recatado y discreto también tenderán, dentro de su estilo, a abarcar un poco mas de lo que pueden apretar, pero de todas maneras los de ambas clases pueden salir del brete con la frecuencia suficiente como para que uno se quede fascinado.
Son gente sobre la cual parece flotar, vigilante, la buena suerte de Júpiter. Reforzados ya de nacimiento por certeras corazonadas y percepciones impecables que les llevan a conclusiones 1ógicas, sus aciertos son mas frecuentes que sus errores. Si a eso le sumamos un poco de la suerte típica del signo, ya verá usted por que es tan frecuente que marchen a la cabeza de la columna. Un amigo mío me señaló últimamente algo que a él le parecía una excepción: una actriz Sagitario que desde hace años está buscando una oportunidad. Aunque actualmente parece que pasó la mala racha, esperó tanto tiempo y tuvo que esforzarse tanto para que la reconocieran, que mi amigo pensó que Júpiter la había abandonado. Pero el hecho de que tardara en llegar al estrellato no tenía nada que ver con el tipo de constante buena suerte que confiere Júpiter. Todo el mundo tiene algunos problemas con el momento en que se le dan las cosas. En cambio, ella consigue que el dueño de la casa le haga arreglar un picaporte cuando en otro apartamento tienen el dormitorio inundado; llega al mercado a tiempo para comprar el último melón, y se encuentra un flamante par de medias en la nevera cuando acababa de rompérsele el único que tenia y no le quedaba un centavo hasta el martes próximo. Su primer trabajo realmente bueno que tuvo, lo consiguió porque el productor la confundió con otra actriz, y después de haberla visto actuar, se alegró de haberse equivocado. Ese es el tipo de cosas que le pasan siempre a Sagitario. Antes de que la situación se ponga demasiado negra, el sol aparece por algún lugar insospechado y los baña de luz, como si quisiera recompensar la pureza e ingenuidad del optimismo de Júpiter.
En ocasiones, la suerte de Sagitario funcionará al revés con algún Arquero que usted tome como empleado. Alguna de sus torpezas echará por tierra la mejor operación comercial que su empresa estaba a punto de cerrar, pero el día antes de despedirle, usted se enterará de que al presidente de la otra compañía, a quien el insultó y trató de embaucador, le han procesado por vender acciones sin respaldo de capital. Probablemente, la desatinada torpeza de Sagitario le salvó a usted de un desastre completo. Y su secretaria Júpiter, que se olvidó de despachar esas cartas tan importantes, apenas si habrá tenido tiempo de secarse las lagrimas por lo mal que usted la trató, cuando se descubra que en una de las cartas iba un cheque por un importe mayor del que podía cubrir esa semana su cuenta bancaria.
Hay Sagitarios que se burlan de su buena suerte y a quienes les gusta dar la impresión de que son perdedores natos. Si emplea usted a uno de ellos, no se deje engañar por su astucia. Tal vez sea uno de esos tipos sospechosos con ascendente Escorpio, que piensan que si hablan del asunto su suerte cambiara, pero sus aciertos en la quiniela son tan frecuentes como los de todos los demás Arqueros. La semana pasada entró en una zapatería a comprarse los zapatos más baratos de la tienda, porque estaba sin un centavo; pues resultó que era el millonésimo cliente y se ganó un par de zapatos nuevos por mes durante cinco años. ¿Que no se lo contó, dice? Es por su ascendente Escorpio, pero su signo solar es Júpiter.
La falta de sinceridad no es una de sus debilidades, ni el tacto tampoco. Es posible que tenga usted que intervenir para solucionar algunas trifulcas en la oficina, o ayudar a hacer las paces cuando, con su brutal franqueza, Sagitario se compadezca de la calvicie del contable y le proponga un remedio… después que usted se pasó años enteros convenciéndolo al pobre de que tenia la cabeza llena de pelo para tenerle contento, ya que es Leo. Y su secretaria no se olvidará jamás de la vez que estaba hablando por teléfono con el cliente mas importante de la empresa, y ese Sagitario que tiene usted entre el personal vino corriendo a decirle, a dos centímetros del micrófono, que se habían roto las cañerías y el aseo de señoras estaba inundado. Todo eso puede ser desconcertante, pero ya superarán ustedes esas pequeñas rarezas de carácter.
El empleado Sagitario puede sorprenderle con algún colérico estallido cuyo blanco puede ser cualquiera, el ascensorista o usted. (El Arquero no tiene prejuicios.) Vehemente y justa, su indignación se enciende por lo común cuando alguien se atreve a dudar de la sinceridad de sus intenciones. Sagitario es la encarnación de la integridad, aun cuando para llegar a la verdad pueda tomar por retorcidos atajos. Y lo es realmente: dudar de él o acusarle de dolo puede ser causa de que dispare enardecidamente sus flechas verbales, que perforarán sus puntos mas sensibles con tanta precisión como si el propio Robin Hood le hubiera enseñado a tirar. Y, en realidad, Robin Hood seria un excelente sobrenombre para él, ya que es probable que simpatice profundamente con la actitud de robar a los ricos para ayudar a los pobres. En cuanto a sus enfados, nunca duran el tiempo suficiente para ser realmente hirientes, de la misma manera que es raro que sus flechas dejen cicatrices; apenas una leve huella.
Si no puede encontrar apartamento, deje usted que su Arquero se traslade a una de esas maletas grandes y espaciosas que usted tiene, y cóbrele alquiler. Preferirá, con mucho, vivir en una maleta antes que tener un techo y cuatro paredes, si eso amenaza con privarle, de algún modo, de su libertad. Cuando aparezca con un maletín cubierto de etiquetas de viaje, le está comunicando sutilmente que se le despertó el espíritu andariego: atienda la insinuación y mándele de viaje, que probablemente lo necesita. Volverá cargado de órdenes de compra y con el corazón aligerado. Es buen vendedor, pero tal vez tenga usted que enseñarle a refrenar sus entusiasmos. Los Sagitario pueden precipitarse a responder a un desafío, olvidándose de la más elemental cautela. Pero, por impulsivo que sea, cuando se decide a ponerse a pensar en serio puede derrotar a los pensadores profesionales con sus ideas, que no por resultar un tanto pasmosas dejan de ser completamente 1ógicas. Para él, el dinero es importante, porque tiene que mantenerse en el estilo al cual le gustaría llegar a acostumbrarse. Sagitario no suele ser mezquino, de manera que, si usted lo es, tratará de hallar un medio más acogedor.
Es posible que su Arquero consiga alguna vez hacerle levantar las manos con desesperación, pero de nada le servirá. Cuando él le vea levantar los brazos en el aire, se limitará a arrojarle una pelota, gritándole: “¡Ahí va!”. ¿Y que puede hacer usted? Atraparla. El ejercicio le hará bien.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.
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El Niño Sagitario, Según Linda Goodman

Prince Sverre Magnus of Norway

En el edificio donde vivo hay una muchacha irlandesa de pelo oscuro, que nació en diciembre; toca la guitarra, y a veces compone canciones. Una vez escribió un verso que me pareció fabuloso, pero el resto de la letra no le salía. Con semejante comienzo, no tenía por que preocuparse: “Me saludaste, agitando tu corazón como un pañuelo…”.

Esta extraña frase resume lo que son todos los Sagitario, desde que nacen hasta que alcanzan los cien años; el calendario no importa. De todas maneras, no crecen jamás. Fíjate bien en tu hijita Sagitario y veras si no agita su corazón como un pañuelo, o como el rabo de un perro grande y amistoso. Y lo mismo, con igual entusiasmo, hacen los varones de este signo, que necesitan desesperadamente ser amados por su sinceridad. Los niños Sagitario son alegres y juguetones payasos en miniatura, que cuando se sienten rechazados ríen con los ojos llenos de lágrimas. Hasta los bebés exhiben su carácter alegre y su deseo de camaradería. El niño Júpiter llorará si le dejas solo, pero lleva la cuna a la sala de estar, donde los adultos ríen y conversan, y se dormirá tranquilamente, arrullado por el murmullo cálido y tranquilizador de las voces humanas. Sus sueños serán tanto más gratos cuanto mas acogedora y familiar sea la atmósfera de amor y felicidad en que crezca. Mas adelante se desprenderá bastante de los vínculos familiares, pero mientras sea pequeño necesitará la seguridad del olor humano, de ver y oír a los humanos, de la misma manera que un cachorrito necesita que le pongas en la cesta uno de tus viejos jerseys para enroscarse cómodamente en ella. Si a un niño de este signo se le niega esta forma de íntimo contacto humano, se retraerá en sí mismo y puede volverse un tanto sarcástico. Además, se buscará un sustituto, como la frazada vieja y sucia de Linus en Charlie Brown. Puede ser un almohadón suave, que pueda abrazar, o un osito de felpa, sin orejas y sin nariz, pero para él representa la seguridad aunque te habría preferido a ti.
Los varones Sagitario ponen de manifiesto su naturaleza confiada y feliz yéndose a pasear al bosque con una caña de pescar de fabricación casera y una lata de lombrices, descalzos, silbando alegremente, dispuestos a charlar con quien encuentren y acompañados por su perro. De pequeño, Sagitario es informal, y jamás deja del todo de serlo. Las niñitas de Júpiter suelen pasar por una época en que les encantan los juegos de varones, y mientras este creciendo estarás continuamente aconsejándole que “se porte como una dama”. Pero los de este signo son chicos que tienen sus propias ideas respecto de que es lo que hace que alguien sea “una damita” o “un caballerito”. Lo primero es la sinceridad. Desnuda, sin ornamentos, brutal. La refinan hasta hacer de ella un arte, y lo mismo esperan de ti, o bien… ¿0 bien que? O bien se negarán a convertirse en dóciles esclavos que obedecen mansamente todos los caprichos de los padres.
Tu autoridad no es coto vedado para la mentalidad curiosa y franca del niño Sagitario. La obedecerá sin resistencia, si se convence de que hay lógica en tus órdenes, que deben pasar primero por el tamiz de su mente inquisitiva y razonable; si no sales con buenas notas de la prueba, te darán de lado. Y ahí te quedarás, agitando amenazante tu autoridad o tu vara, y ahí seguirá él agitando a su vez, desafiante, su sinceridad. Si eres justo y procuras ser tan sincero como él, un niño Sagitario aprenderá a respetar tus normas. Cuando sepas que estás en lo cierto, tendrás que ser firme y darle buenas y sólidas razones. Cuando te equivoques, tendrás que admitir tu error y salvar la situación con una honrada confesión de tu propia estupidez. Admitamos que muchas veces los padres insisten en que se respeten las normas que ellos imponen por su propia conveniencia, más que por el bienestar del niño. Un mocosito Sagitario olfatea esa clase de juego sucio a un kilómetro de distancia, mientras las narices se le estremecen de furia alimentada por una justa indignación. Es mejor que te prepares para explicarle con calma todas tus órdenes e indicaciones, o para cansarte de usar la vara antes de que la obstinación jupiteriana frente al castigo injustificado empiece a dar signos de debilitarse.
“La curiosidad mató al gato”: he aquí una frase que suelen usar con frecuencia quienes tienen niños nacidos en diciembre. La curiosidad de Sagitario es infinita. Empieza el día con una pregunta, y cuando se queda dormido tiene una pregunta en los labios. Cuando son muy pequeños y apenas si están aprendiendo a hablar y a explorar el ancho mundo, preguntarán cosas como: “¿Por qué no debo tocar la estufa?”, “¿por que los caramelos me estropean los dientes?”, “¿es cierto que las zanahorias rizan el pelo?”, “¿cómo es que Santa Claus necesita cartas, si es mágico?”, “¿por qué papá te hizo un guiño cuando hablabais de la segunda luna de miel, y por que dijiste que una luna es de miel?”, “¿por qué hablas como si hubiera dos lunas, cuando Billy dice que no hay mas que una?” (Billy es su hermano mayor, demasiado despabilado para su edad… y Acuario, ¡y si tienes una combinación así en tu casa, ya puedes prepararte!). Durante el almuerzo, durante la siesta, durante la cena, las preguntas zumban como moscardones. “¿Por qué dijisteis que Billy entró al cine de gorra, si yo le vi y no llevaba nada en la cabeza?” “¿Por que te contó mi osito que yo me comí los bizcochos? ¿Por qué conmigo no habla como habla contigo?”
Como verás, la mayoría de las preguntas de los niños Sagitario van dirigidas a pinchar el globo de la hipocresía adulta, o de la presunción, cuando no la mala fe lisa y llana de los mayores. De nada te servirá irritarte y vociferar: “¡Cállate la boca, que si dices una vez mas “porque” te daré una bofetada! No quiero volver a oírte esa palabra”. Volverás a oír, implacablemente, la vocecita del Arquero: “¿Por qué no?”.
Más tarde, cuando los pequeños Sagitarios sean ya mayores, las preguntas serán: “¿Por qué tengo que regresar a una hora determinada, si tú dices que tienes confianza en mi?” (y en estos niños confiarás, o por lo menos deberías hacerlo). “¿Por qué te preocupa lo que piense la gente? ¿Es que la gente te importa mas que yo?” Ahí tienes una pregunta difícil; mejor que vayas practicando la respuesta mientras le cambias los pañales. Un adolescente Sagitario jamás aceptará sin mas tus reglas, si la base de ellas es la convivencia social más que tu preocupación por su bienestar. Claro que tu insistencia en la observancia de ciertas exigencias sociales permite algunas buenas respuestas, firmes y lógicas, que ponen en juego la reputación y su inapreciable valor; pero asegúrate de que las has ensayado bien y de que suenan convincentes.
El antiguo refrán según el cual cuando los hijos son pequeños te pisan los pies, pero cuando son mayores te pisan el corazón, debió de haber sido escrito pensando en Sagitario. Es innegable que son niños desmañados, y a veces sencillamente torpes; ten una buena provisión de tiritas y de tintura de yodo en el botiquín, porque los Arqueros en miniatura tropezarán con tus pies y se te pondrán en el paso de la escoba, la aspiradora y todas las buenas intenciones que tengas. Es posible que tengas magulladuras constantes, en algún dedo del pie y en tu autoestima, pero eso no es nada comparado con las que tendrás en el corazón el día que tu vástago jupiteriano, varón o niña, le ponga firmemente el pie encima. Su necesidad de libertad es tan intensa que excluye también la liberación de las ataduras familiares, y estos niños pueden irse de casa con extraordinaria precocidad, y, a veces, pasar largas temporadas sin telefonear ni escribir. Esto puede causar algunas dolorosas puntadas en la región del esternón, pero la mejor cura para esas dolencias parentales es asegurarse, mientras Sagitario es aun pequeño, de que aprenda a respetarte por tu tolerancia y tu sentido del honor. Si eres prejuicioso y estrecho de miras, es posible que no le veas más que los días de fiesta… si tienes suerte. Pero si evitas medir a sus amigos con otro baremo que no sea el de su auténtico valor, y si le has demostrado que tienes fe en su honradez y en sus sueños, tu hijo volverá a casa a renovar su amor y a pisarte los pies, para regocijo de tu corazón. De otra manera, se quedará por ahí con su frazada o su almohadón o su osito de felpa, representados ahora por amigos que le aceptan tal como es y que tienen fe en él.
Prepárate para cuando el romance asome desde muy temprano en su rizada cabeza. Con las chicas, probablemente no será grave. No se tratará más que de los primeros ensayos de su feminidad. En cuanto a los varones, es posible que necesiten algunas clases especiales sobre el tema de los pájaros y las abejas; mas vale prevenir que curar.
También tendrás que enseñarles a economizar, porque los niños Sagitario son poco ahorradores. Tienen que aprender que cuando han gastado lo que tenían, ya no hay mas, no les ayudes a tapar agujeros. Si se gastan el dinero para el bocadillo en revistas de historietas, pues que se las arreglen durante la semana llevando a la escuela sándwiches de mermelada o de mantequilla de cacahuete. Aunque parezca un poco duro, es necesario. Algún día, las organizaciones crediticias te lo agradecerán.
Tanto a los niños como a las niñas Sagitario les gustará, probablemente, ir a la escuela. Su inteligencia polifacética y su gran curiosidad harán del aprendizaje un juego fascinante, si una rutina demasiado opaca y aburrida, y un exceso de insistencia en normas estrictas y hábitos de estudio demasiado rígidos, no acaban agotando su innata inquietud. Cuanto más progresista sea la educación que se les imparta, mejores alumnos serán los pequeños Arqueros, y con más placer estudiarán. Son inquietos, y si se les obliga a estar continuamente sentados o a refrenar su fantasiosa imaginación no tardarán en perder todo el incentivo, y -triste es decirlo- a veces de manera permanente. Si sus maestros son severos e intolerantes, o si son victimas de sistemas de enseñanza pobres en imaginación, los niños Sagitario tienden a dejar la escuela para comenzar a trabajar.
El sistema de distinciones da buenos resultados con los jóvenes Arqueros. Si se tiene confianza en él, un niño de Júpiter jamás recurrirá a ninguna forma de engaño; en caso contrario, puede llegar a la conclusión de que eso no tiene importancia. Si nadie cree en él, ¿para qué esforzarse?
Su interés por la religión puede ser profundo y muy serio. Son el tipo de niños y niñas que a muy temprana edad deciden ser sacerdotes, monjas, ministros, rabinos o misioneros en algún país extranjero. A medida que crecen ponen en tela de juicio los dogmas y es posible que, en su eterna búsqueda de la verdad, cambien de fe y de afiliación religiosa. El Cuerpo de Paz atrae invariablemente a la juventud de Júpiter: les atrae la idea de correr mundo y la ocasión de poner en práctica su idealismo. Luchar por una causa les permite desarrollar sus fuerzas. Si no tiene un hueso, es posible que un cachorrito destroce el diván o haga tiras las cortinas; un joven Sagitario sin una causa por la que luchar puede atacar una ideología con un fervor y un fanatismo tales que dañe irreparablemente su futuro.
Lleva los ojos confiadamente fijos en las estrellas, y puede ser que sufra unos tropezones por el camino, a fuerza de no advertir las rocas que se interponen en su trayecto. El pequeño Arquero es sincero e independiente; dale lugar suficiente para que practique y se ejercite con su arco. Necesita sentir la hierba bajo los pies desnudos, recibir la lluvia en la cara y asar sus sueños en los brillantes y cálidos rayos del sol hasta que estén perfectamente a punto. Ahí está, agitando como un pañuelo su corazón joven y optimista, para saludarle. Devuélvele el saludo agitando tu alegre confianza en él.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.
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12 de Diciembre, Fiesta de Lux Mundi

El festival de Lux Mundi (Luz del Mundo) estaba dedicado a Libertas que era la Diosa romana y encarnación de la libertad.  Libertas era la palabra latina para libertad. Libertas era representada con la imagen de un gato, símbolo de absoluta libertad. Su hija era la Diosa Juventas

En 238 a. C., durante la Segunda Guerra Púnica, tras haber sido durante mucho tiempo una deidad romana con otras virtudes personificadas, Libertas asumió un estatus de Diosa. Tiberius Gracchus ordenó la construcción de su primer templo en el Monte Aventino; se depositaron en el atrio del templo tablas censales. Posteriormente, fue construido otro templo (58-57 a. C.) en el Monte Palatino, otro en las Siete colinas de Roma, por Publius Clodius Pulcher. Construyendo y consagrando el templo en la antigua casa del entonces exiliado Cicerón, Clodius se aseguró de que la zona fuese legalmente no habitable.
Tras su regreso, Cicerón alegó con éxito que la consagración no era válida y así se las arregló para reclamar la tierra y destruir el templo. En el 46 a. C., el Senado romano votó construir y dedicar un lugar sagrado a Libertas en reconocimiento de Julio César, pero al final no se construyó ningún templo; no obstante, una pequeña estatua de la Diosa se colocó en el Foro romano.
Libertas, junto con otras Diosas romanas, ha servido como inspiración para muchos símbolos actuales, como por ejemplo la Estatua de la libertad en la Isla de la Libertad en los Estados Unidos. Muchas monedas a lo largo de la historia han llevado el nombre o imagen de Libertas. Libertas fue representada en las monedas “Libertad del Pueblo” de Galba durante su breve reinado tras la muerte de Nerón.
Libertas fue asociada con el pileus, habitualmente llevado por los esclavos liberados. Entre los romanos el gorro de fieltro fue el emblema de la libertad. Cuando un esclavo obtenía su libertad, tenía su cabeza rapada, y llevaba en vez de su pelo un pileus sin color (πίλεον λευκόν, Diodorus Siculus Exc. Leg. 22 p625, ed. Wess.; Plauto Amphit. I.1.306; Persio, V.82). De ahí que la frase servos ad pileum vocare es una llamada a la libertad, mediante la cual los esclavos fueron frecuentemente convocados a tomar las armas con una promesa de libertad (Tito Livio XXIV.32). La figura de la Libertad en algunas monedas de Antonino Pío, acuñadas en el 145 a. C., lleva este gorro en la mano derecha..
Libertas también era reconocida en la antigua Roma por la vara (vindicta o festuca), usada ceremonialmente en el acto de Manumissio vindicta (“libertad por la vara”) El amo llevaba a su esclavo ante el magistratus, y exponía las razones (causa) de su pretendida manumission. El lictor del magistratus colocaba una vara (festuca) en la cabeza del esclavo, acompañándolo de una determinadas palabras formales, con las que declaraba que era un hombre libre ex Jure Quiritium, esto es, “vindicavit in libertatem.” El amo, mientras tanto, agarraba al esclavo, y después de que hubiese pronunciado las palabras “hunc hominem liberum volo,” daba una vuelta alrededor de él (momento turbinis exit Marcus Dama, Persius, Sat. V.78) y lo dejaba marchar (emisit e manu, or misit manu, Plaut. Capt. II.3.48), de ahí el nombre general del acto de manumission. El magistratus lo declaraba entonces libre.
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La Mujer Sagitario, Según Linda Goodman

Alyssa Milano – Actriz

No siempre te dirá las cosas que a ti te gusta oír. La mayoría de las veces, hará que se te pongan los pelos de punta porque de ningún modo se muerde la lengua, pero de vez en cuando te dirá algo tan especial y esplendido que te darán ganas de ponerte a cantar.

Tal vez necesites un ejemplo. Escenarios: una cafetería. Tú acabas de reunir el valor necesario para decirle que la amas, pero antes de que hayas podido abrir la boca, te mira con sus enormes e inocentes ojos azules -o castaños, luminosos y directos- y te pregunta con curiosidad: “Dime, ¿cómo te sientes siendo tan bajo? ¿No te pone neurótico ni nada de eso?”. Mientras tú tragas saliva, en un viril intento de rehacerte, ella agrega: “Pero no te preocupes, que ha habido muchos hombres bajos, como Napoleón y Fiorello LaGuardia”. Eso es casi agregar el insulto a la ofensa, pero antes de que hayas tenido tiempo de marcharte, pensando que no ha existido otra mujer que se mereciera más que la dejen plantada, ella susurra con voz dulce: “A mí me enferman los hombres que parecen postes de telégrafo. Tú eres perfecto. Esta noche, cuando veníamos caminando hacia aquí, me fije que tenemos la altura justa para andar juntos”.
Vuelve a sentarte, que te quedarás, y por mucho tiempo. Una muchacha Sagitario, amistosa y franca, acaba de adueñarse de tu corazón con su propio y peculiar encanto. Será siempre un poco demasiado franca, porque ve el mundo exactamente como es, por más que use esas ridículas gafas de cristales rosados. Tendrás que admitir que para ser capaz de eso hace falta talento. Cualquiera no es capaz de aplicar una lógica razonable y clara a todas las situaciones, ni mantener la bendita facultad de creer que las cosas irán mejor o, en todo caso, de aceptarlas tal como son.
Las mujeres Sagitario son la encarnación del optimismo. Te dolerá cuando ella te diga que le gustaría que ganaras algo más de dinero, pero después agregará: “Claro que demasiado dinero vuelve egoísta a la gente. Tal vez sea una suerte que seas pobre”. Admito que es una especie de optimismo forzado, pero ya te acostumbrarás. Una mujer Sagitario jamás te mentirá, aunque a veces desearás que lo haga. Si se te ocurre preguntarle como pasa las noches que no está contigo, te dará un informe perfectamente detallado y sincero de todas las cartas que le escribe a ese apuesto médico que conoció el verano pasado durante las vacaciones, y de las invitaciones telefónicas que rechaza. Hasta es posible que te cuente los problemas de insomnio que sufre cuando se queda despierta, a la noche, pensando si tal vez lo que siente por ti no será amistad en vez de amor. Te darán ganas de decirle a gritos que mienta un poco de vez en cuando. ¿Acaso no sabe que un hombre tiene su orgullo? Pero no grites demasiado, porque podría ofenderse, y ella tampoco es exactamente incombustible. Ya es sabido que Sagitario es capaz de cóleras memorables.
Es probable que viva sola. Las de este signo son muchachas muy independientes, y ambos sexos muestran una extraña indiferencia hacia los lazos familiares. Tal vez se debe a que al viajar tanto no están en casa con la frecuencia suficiente para llegar a conocer bien a la familia. Incluso si sólo van al cine y a casa de sus amigas, siempre están en movimiento. No quisiera asustarte, pero una vez conocí a una mujer Sagitario tan poco sensible a los matices de las relaciones familiares que invitó a un novio rechazado a que la acompañara en la luna de miel con su nuevo marido. El pobre parecía tan solitario, y además decía que él se pagaría sus gastos. ¿Por qué la miras de esa manera? ¿Acaso hizo algo malo?
Hay una cosa que tienes que aprender sin pérdida de tiempo, si quieres que tus relaciones marchen bien. Cuando quieras que ella haga algo, pídeselo, no se lo ordenes. En lo que a Sagitario se refiere, la técnica del hombre de las cavernas funcionaba bien para Tarzan y Jane. A ella le gusta que la protejan, pero no quiere que le den órdenes. Ni siquiera su madre lo consigue, y ¿qué podría hacerte a ti mas privilegiado que a su madre? Es posible que la madre sea Aries, y si una mujer marciana no puede imponerse a ella, no habrá hombre en el mundo capaz de conseguirlo. Sin embargo, su naturaleza es curiosamente retorcida; aunque le disguste que alguien se lo imponga, sobre todo en público, cuando quiera poner a prueba tu firmeza, muéstrate firme. Las mujeres jupiterianas no toleran a los hombres débiles e indecisos. Si se pone de ánimo demasiado vivo, y su punzante lengua llega a ser demasiado sarcástica, o si amenaza con una actitud cualquiera que realmente te exaspera, dale un toquecito del tratamiento de Tarzan, apenas lo necesario para mantenerla a raya. Algo del tipo de “Haces eso y te rompo el cuello”. Es posible que, si se convence de que la cosa va en serio, reaccione con una humildad sorprendente. Una mujer Sagitario no tiene la menor intención de renunciar a su individualidad por un hombre, pero le gusta saber que la consideras una mujer.
Es posible que te confunda, pero eso no es nada comparado con lo que ella misma se confunde. Son muchas las mujeres Sagitario que confunden amistad con amor y amor con amistad. Si tú eres uno de esos hombres chapados a la antigua, que gustan de la timidez y las evasivas en las mujeres, es mejor que te busques otra compañera de juego. Esta señorita es franca y directa con los hombres, y no estará dispuesta a entrar en el tonto juego de “¡Imagínate como me siento!” o “¡Imagínate lo que pienso!”. Lo que ella siente y lo que piensa no difiere lo mas mínimo de lo que hace y lo que dice. Su deslenguada franqueza provoca, naturalmente, malas interpretaciones, su buena cantidad de duras batallas, y ni hablemos de sentimientos heridos, pero no aplasta el espíritu de Sagitario. El orgullo de Júpiter aflora a la superficie para rescatarla en una crisis y le permite superar el dolor de su corazón destrozado como si fuera una broma. Por dentro, es posible que esté llorando, pero pondrá tanto ingenio para responder a las preguntas de los amigos sobre la ruptura que todos terminarán por decidir que para ella eso no había sido más que un flirteo sin consecuencias. Pocos se imaginarán como empapa la almohada noche tras noche, mientras se pregunta que pudo haber sido lo que ella dijo para estropearlo todo. Tal vez fuera esa vez que cuando él llamó cerca de medianoche desde el vestíbulo, le dijo que no subiera hasta su apartamento, porque estaba “hablando con un hombre que tenia muchos problemas”. En realidad, el hombre era su cuñado, pero ella, con la peculiar habilidad de Sagitario para omitir lo más importante del relato, se olvidó de decírselo. Además, ¿por qué tenia que dar explicaciones? (Todos los Sagitario se muestran virtuosamente enfurecidos cuando se pone en tela de juicio su integridad.) O podría haber sido cuando él le pregunto si no tenia inconveniente en que su hermanita pequeña les acompañara al cine y ella le salió diciendo: “Vaya, espero que eso no signifique que cuando nos casemos la tendremos todo el tiempo encima”. Es muy posible que la niña le hubiera gustado mucho, pero el natural temor de Sagitario a verse abrumado por los parientes políticos la llevó a dar esa respuesta tan desconsiderada. Ahora echa tanto de menos a la hermana como al hermano, pero es demasiado tarde para explicar lo que quiso decir, y además, nadie lo entendería.
Para ella, este tipo de callejones sin salida resultan insondables, pese a toda la lógica de sus procesos mentales, y con frecuencia llevan a las jóvenes de Júpiter a un romántico país de nunca jamás, en el que no saben donde puede encenderse inesperadamente el fuego, ni por que, además de que tienen miedo de quemarse cuando se encienda. Por eso Sagitario se muestra demasiado fría y tranquila, incapaz de tomar en serio a nadie, y a si misma menos que a nadie. Al flirtear abiertamente, y sin la menor intención de que la cosa se convierta en algo eterno o duradero, se ganan la reputación de mujeres frías y sin corazón. Un signo de fuego jamás es frío y sin corazón, pero claro está, por ahí andan un montón de hombres que no saben nada de astrología y que lo ignoran. Si semejante estado de cosas es causa finalmente de que se quede soltera, Sagitario no será sin duda alguna una solterona seca y amargada. Seguirá jugueteando y divirtiéndose con la vida; tendrá una docena de intereses que pueden llenar el lugar del hombre, y con cada uno de ellos disfrutará muchísimo.
Claro que a ti no te interesan las solteronas Sagitario; lo que piensas es hacer tu esposa de una muchacha de este signo. (Por lo menos, yo espero que tus intenciones sean honorables, porque esta pobre chica ya tiene bastantes problemas sin que tú te propongas seducirla.) Dejemos de ocuparnos de la promiscuidad, para pensar en el matrimonio. Como los Sagitarios varones, las Arqueras se espantan un poco ante el connubio, de modo que para que se deje ensartar (es decir, para que acepte tu propuesta de matrimonio) tendrás que valerte como cebo de algunas tretas coloridas e ingeniosas. En sus relaciones con los hombres, Sagitario es vivaz y anticonvencional; como se considera tu igual, es posible que, además de ponerse tu suéter, copie tu manera de ser. Si, como a muchas mujeres de su signo, le gustan los deportes y la vida al aire libre, es posible que te cueste un poco distinguirla de los muchachos. No es que sea lo mismo; para empezar, cuando lo usa ella, tu suéter parece otra cosa. No se trata de que las mujeres jupiterianas sean agresivamente masculinas por naturaleza; pueden ser lo mas dulce y femenino que hayas tenido en tus brazos. Simplemente, es que tiene tantos compañeros varones que te acostumbrarás a verla en una multitud, por todas partes, salvo en el baño turco y en el gimnasio. Como es tan absolutamente sincera y franca, muy probablemente le tendrá sin cuidado su reputación y desdeñará las hipocresías que impone la sociedad. Si le preguntas algo al respecto, te contestará sin ambages; es posible que te diga que volver a casa a medianoche no es inicio de promiscuidad más convincente de lo que puede serlo como signo de inocencia el volver a horas más convencionales. Ella sabe que su moral es irreprochable, y es lo único que importa. Naturalmente, se equivoca de medio a medio: lo que piensen los demás es muy importante para la reputación de una mujer. Pero intenta comprender su actitud, y no pienses que es veleidosa porque se ríe de algunos chistes, por lo general sin haberlos entendido ni remotamente (las sutilezas del doble sentido suelen escapársele a Sagitario). De modo que si se queda toda la noche levantada para ver salir el Sol desde lo alto de algún monumento (o de algún silo, si es que vivís en el campo) eso no significa que sea la chica mas loca de la ciudad.
La verdad es que en el fondo de su corazón es confiada como un niño. Ve las cosas de manera tan ingenua que es vulnerable a los lobos, los estafadores e impostores (aunque, cosa rara, esto sólo ocurre en las relaciones amorosas). Olvídate de la astucia con que discute y de lo asombrosamente lógica que puede ser; todo eso no tiene nada que ver con el corazón. No es la mente de Sagitario lo que está en discusión, esa mente inteligente y rápida, capaz de hacer frente por sí sola a cualquier tipo de emergencia; es el corazón lo indefenso, el que con tanta frecuencia tropieza y se llena de magulladuras.
Hay otra cosa: es un poquitin torpe. A veces, cuando una muchacha Sagitario se te acerque por la calle con sus largos pasos de caballo pura sangre, pensarás que es la mujer mas graciosa que hayas visto en tu vida… hasta que tropiece en una irregularidad de la acera, se agarre torpemente al toldo del puesto de frutas para no perder el equilibrio y desparrame dos cajones de naranjas. Es posible que el dueño del puesto diga algunas cosas feas, pero no tardará en encogerse de hombros, decirle que no se preocupe y regalarle un puñadito de uvas. La disposición alegre de Sagitario es capaz de ablandar los más duros corazones. Habrá veces en que esta muchacha te hará pensar en un perrito juguetón y torpe que menea alegremente el rabo mientras camina por encima de tus pies. Pero es que los cachorritos así encuentran siempre gente que les ama y les da de comer. Claro que darle de comer a un perro sale un poco mas barato; las chicas típicas de este signo suelen tener muy buen apetito. Les gusta comer y beber, vestirse bien y, cuando viajan, viajar en primera. Sagitario es dispendioso por naturaleza (salvo que la Luna este en Capricornio o tenga un ascendente Virgo). El dinero por el dinero mismo no les interesa, y en la mayoría de los casos cuesta bastante enseñarles el valor que tiene un dólar. Antes de prestarle tu tarjeta de crédito, fíjate bien cual es su ascendente.
Es posible que esa chica Sagitario con la que te has enredado esté en el mundo del espectáculo, porque a muchas de ellas les fascinan las candilejas. En ese caso, será mejor que te hagas a la idea de que lo primero será su carrera, mientras no se canse. El sordo murmullo de los aplausos y la atracción de los bises sonarán en sus oídos como un sonido más convincente que todas las frases románticas que puedan ocurrírsete. Jamás la obligues a elegir entre agradarte a ti y la emoción de agradar a montones de gente junta, con el esplendor de su personalidad. Después de un tiempo se asqueará de la hipocresía y el relumbrón artificial que la rodean en el mundo del espectáculo. Y volverá corriendo a casita, a hacer un ensayo de vida doméstica con alguien real: tú. Alguien que crea que la sinceridad es hermosa y el engaño feo: de nuevo tú. Dejar su profesión no cortará para siempre sus alas: al nacer se las aseguraron a los talones. Siempre rondará cerca de ella el microbio de los viajes, para producirle un ataque de fiebre errabunda. Cuando puedas, sal de vacaciones con ella, y si no, déjala que se vaya sola en el tiovivo, y confía en ella. A quien ama es a ti, no a los payasos organilleros con quienes le gusta pasar el tiempo.
Es posible que su actitud desaprensiva ante el amor y su reticencia frente al matrimonio te hagan pensar que carece de sentimientos. Eso es totalmente erróneo: una película triste le hará llorar a mares, y si lee poesía le verás los ojos húmedos. Es probable que guarde todas las notas que alguna vez le escribiste, los despojos de las flores que le compraste en aquella ocasión bajo la lluvia, y las entradas del partido de hockey donde te conoció.
En cuanto a sus dotes de ama de casa, ten valor y paciencia. A las chicas Sagitario les aburre hasta la saciedad el castigo de sacudir el polvo y fregar los suelos. Tan pronto como hace una cama, se les deshace. Vaya, y uno que pensaba que la muy maldita duraría unos días, con el trabajo que le costó meter bien las sábanas en los ángulos. Todo eso la enferma de muerte. Sin embargo, es probable que cuando tenga su propio hogar se aguante su disgusto. Si tú tienes la posibilidad de pagarla, preferirá que tengáis una doncella; si no, se ocupará ella, tercamente, de que la casa brille. Su madre no podrá creerlo. ¿Esa criatura descuidada, dando cera a la mesita del café? Imposible. Pero el orgullo y la eterna lógica de Sagitario lo consiguen; para ser fiel a si misma, tu Arquera necesita verse rodeada de belleza y pulcritud, y no tarda en entender que si no limpia ella el linóleo, no hay quien lo haga. Si de niña se vio obligada por las circunstancias a ayudar en muchos menesteres domésticos, es posible que al principio se rebele, pero acabará comprendiendo que es mejor quitar el polvo de los rincones con un mínimo de resentimiento.
¿Y en la cocina, como andamos? Bueno, no es fácil decirlo. Tal vez sea mejor que los fines de semana salgáis a comer fuera. Si durante la semana te prepara comidas decorosas, no esperarás que también los sábados y los domingos marque la tarjeta. Para la mayoría de las mujeres Sagitario (si no tienen ascendente Tauro, Cáncer o Capricornio), la cocina no es exactamente un éxtasis, pero si está empeñada en hacerte superar un bache depresivo, puede prepararte algún postre fantástico. Sus propios estados de ánimo pueden ser un espanto, pero esos episodios son raros, y generalmente tan breves que apenas si llegarás a percibirlos. Cuando está realmente herida, su lengua puede ser amargamente sarcástica, pero se olvida de lo que dijo casi antes de haber acabado de decirlo, y no puede entender por que sigues insistiendo en ello. Sagitario no es mujer para un hombre cavilador y melancólico; un clima sombrío y pesimista puede enfermarla, real y físicamente.
Seguramente, sus hijos la adorarán; será excelente compañera y se divertirá muchísimo jugando con ellos. Una vez superado su primer miedo a la responsabilidad, se las arreglará con los pañales y los baños diarios como la mas pulcra y eficiente de las niñeras. Casi todo lo que hace lo hace bien, con gracia, cuando finalmente se decide a aprenderlo. Lo mismo que los mayores, de pequeños recibirán generosas dosis de su optimismo y de sus comentarios desconsiderados. Si sobreviven a sus verdades desnudas, crecerán en la convicción de que jamás ha habido una hermana mayor tan sensacional como ella, que les contará cuentos divertidos y de final feliz, y cederá súbitamente al impulso de llevarles de picnic a los bosques, en busca de los tres ositos (ella misma cree en cierto modo que tal vez estén por allí escondidos). Los niños estarán bien vestidos, sin que ella haga de eso una cuestión de honor, y serán de espíritu alegre. Si aprenden de ella algunos recursos nada convencionales (digamos, a estampar las cortinas extendiendo la tela cruda en el suelo para después caminar descalzos sobre ella con las plantas de los pies untadas de pintura amarilla), por lo menos no tendrás la casa llena de conformistas. Su sinceridad dejará huella en el carácter de los niños. Si después de haber buscado bien debajo de todos los abetos, no encuentran a los tres ositos, es probable que ella les diga que no se preocupen… que era broma; pero primero los habrá buscado. El niño que escribió al director del Sun de Nueva York para preguntarle si realmente existía Santa Claus tenia que tener como signo a Sagitario, o por lo menos el ascendente. Es probable que ella eduque a sus propios hijos con la respuesta, franca pero realista: “Si, Virginia…”.
Las madres de Júpiter tienen que controlar su tendencia a no dar demasiada importancia a la disciplina, salvo cuando están cansadas o enojadas… que es el peor momento para imponerla.
Cuando invites a tus amigos, tendrás una anfitriona encantadora; nadie lo hace con tanta gracia como una mujer Sagitario, ni siquiera sus hermanas Leo, que no son nada torpes en su desempeño social. Su actitud, alegre y amistosamente abierta, tiene un matiz que hace que la gente, sea el basurero o tu jefe, se sienta auténticamente bienvenida. En la más tensa de las situaciones, Sagitario sabe romper instantáneamente el hielo, aunque también puede conseguir que se enarquen algunas cejas.
Mientras dejes que se sienta dueña de su propia alma, y en modo alguno prisionera, tu optimista compañera Sagitario te dará un triple dividendo: su lealtad, su confianza y su afecto. Los tres son inseparables, porque cuando una Arquera da su amor, da siempre su amistad al mismo tiempo.
Las mujeres de Júpiter son idealistas incurables. Y te diré un secreto que tal vez la tuya no te haya confiado nunca: se enamoró de ti hace muchos años, cuando era pequeñita y pedía a la luna nueva que le enviara a alguien para compartir la sinceridad de su corazón. Hubo montones de veces en que le pareció que te había encontrado, pero se desilusionó. Pero cuando por fin llegaste, te reconoció al instante, porque eras un apacible payaso con algunos sueños propios, que la tomo de la mano y le mostró el camino que conduce a las estrellas.
Tomado del Libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter.
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